14.8.06

Los toquetones

elmyra2

Digamos que la Paz, una niñita que veo poco, pero con la que me rio mucho, cada vez que me la encuentro clama por salir en mi blog. Yo sé que es su deseo oculto (ni tan oculto en realidad…), así es que Paz, agárrate que hoy serás la protagonista.
Resulta que hace poco nos topamos en un cumpleaños y en medio de una hiperventilada cháchara (bash) empezamos a teorizar de lo humano y lo divino. Dentro de los variados e interesantes temas a tratar, saltó a la palestra el ya clásico comentario sobre la gente toquetona. Esa gente que te ve y te estruja. Te abraza como si fueras un mugriento oso de peluche. Esa gente que por caer en gracia te hace sentir todo TODO su afecto y te rodea con toda su gran humanidad. Esa gente que para saber cómo estás necesita hacerte cariño en un brazo o agarrarte las manitos (que inmediatamente empieza a transpirar como caballo de bandido). ¿Será necesario? me pregunto.
Bueno, gente así hay por doquier. Es más, probablemente usted querido lector sea uno de ellos. Porque la gente toquetona es absolutamente democrática, o sea, las hay de todas las edades y clases sociales. Yo las he visto en lo más singulares lugares y en todos ellos me han hecho sentir incómodamente invadida. Sin ir más lejos, uno de mis tíos es así de afectuoso. Mi doctor de la patita también. Cada vez que entro a su oficina el titán de 2 metros me recibe con un abrazo cual Elvira de los Tiny toons y yo no tengo otra cosa que hacer que permanecer ahí, impávida, con una cínica sonrisita, esperando que Golliat se digne a soltar mi pequeña humanidad.
Pero volvamos a la Paz. La cosa es que la lola, en una interesante teoría, planteó con radicalidad que los abrazos debieran estar permitidos solamente para consolar a la gente. En otras palabras, uno sólo podría abrazar a otra persona si está llorando. Y por Dios que igual es incómodo, agregó insensible la cabra. De todas maneras, chita que me gusta su conclusión. Nunca falta el mamón que me sale con que “no hay cosa más mágica que un abrazo”. Y yo a esa gente le pido cordura y sobriedad. Si tanto les gustan los abrazos búsquense gente igual de abrazona. Y no perturben la psiquis de personas como la Paz, o yo, que disfrutamos en exceso el respeto a nuestro perímetro cuadrado.
En todo caso, a pesar de las innumerables veces en las que he tratado de frenar los estímulos de otras almas eso no siempre ha resultado. Aquí un par de nimios ejemplos.
El primero de estos casos se sitúa en la siempre folclórica locomoción colectiva. Subí yo con agilidad a un microbús en dirección a mi casa habitación. Amablemente le deposité las moneditas del pasaje al micrero en su regordeta manito y el patudo chofer, mirándome con ojos de gacela, no encontró nada mejor que envolver todos y cada uno de mis pulcros deditos con su manota. Qué quieren que les diga, me sentí violada. ¡Y en público!
Pero el señor chofer de aquella invasora 428 no es nada en comparación con una compañerita pontificia. Vamos a omitir su nombre para que nadie se sienta aludido. Resulta que lola, desde primer año, cada día de su pútrida vida me abrazó con esfuerzo cada vez que tenía que saludarme. Claro, no tenía ninguna intención oscura detrás (eso espero!), pero igual, cada vez que la veía venir yo temía por mi humanidad, mi permanente, y cualquier objeto frágil que por desgracia estuviese posado en mi mochila.
Ahora, si estamos en terrenos pontificios, hay otro personaje que es aún más incomodador. Resulta que desde hace tiempo soy amiguita de uno de los guardias de la universidad. Lo saludo, le converso y él también me saluda y me conversa. Hasta ahí todo wendy. El problema es que cada vez que me tiene que saludar el amable señor me agarra mi carita con sus manos y me da un beso rechupeteado (en el cachete of course). Ni les cuento cómo y cuánto temí por mi vida cuando un día me vio llorando. Después de eso, creo que puedo resistir cualquier embate de cariño.
Pero bueno, lo importante es que en pocos días celebraré mi feliz natalicio. Y de sólo pensar lo que debo haber sufrido el primer 25 de agosto pasando por las insanas manos de hordas de doctores, parientes y demases me da tiritón. Ni hablar del sinnúmero de carnosas bocas que deben haber dejado caer sus sebosos ósculos sobre mi. Qué miseria más grande! Por eso le solicito a todos y cada uno de los que me saluden aquel día que se conformen con un caluroso apretón de manos y todos tan amigos como siempre. Simplemente sería el mejor regalo. Y para los chistocitos, esto no es un tema para la risa, estamos hablando de un trauma radicado en mi más tierna infancia. Así es que el que me abrace este 25 que no se extrañe si después encuentra su nombre en alguna denuncia por acoso sexual. He dicho.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay harta gente que comparte tu teoría uno de ellos es un amigo de la "pepita". ¿Te acuerdas Rosarito que cuando te vio te saludó con un caluroso apretón de manos? Igual que con sus amigos!
Si quieres que la gente te siga saludando así no es necesario cortarse el pelo, es mejor postear en el blog.

seba silva dijo...

Recordé otro ejemplo de apretones sin remedio: "pepe le puf"... ese zorrillo apestoso!!! grandioso!!

Así que tu cunple es el 25?... habrá que hacer algo, no?

saludos

Constanza Hola dijo...

Estimada Shanetta del demonio:
Comparto absolutamente la teoría. Eso de andarse besuqueando, abrazando y/o toqueteando sabemos que tampoco es lo mío. O sea, uno tiene sus demostraciones de cariño, pero en contadas ocasiones y con gente, digamos, ¿selecta? (o por último no en lugares públicos).
Por lo demás, tampoco se trata de ser un hielito, pero ¡por Dios! hay un límite que rompe el deseo.
Y si seguimos en la onda de "no dar nombres" tengo un parcito de pololos (creo que son ex ya) en la U que ¡uf! Esas puertas rojas, con luces de neón en Marín los esperan chiquillos, pero ¡no en la U! Por favor, y menos en frente de la AYUDANTE (un poco de respeto, más que sea).
Ah, y otra cosita. NO es bueno anunciar en el Blog que una está de cumpleaños, especialmente cuando salimos en LUN. Porque tú y yo tenemos claro que es una invitación para los que más arriba denominé como "selectos" (supongo), pero nunca faltan los ciberamigos. Sería bueno que lo aclararas o, en su defecto, anunciaras tu dirección y hacemos un carrete ON BLOG.

paloma artigas dijo...

los abrazos son buenos !
si uno esta feliz son para compartir
si uno esta normal son para estar todavia mas feliz, si uno esta triste son para apoyar y si uno esta enojado son para shanquilizar.
no entiendo tu fobia a los abrazos...claro, depende el tipo de abrazo y el donante, detalle que no es menor..

Anónimo dijo...

Hey! Nunca dije que SÓLO eran para consolar, también que eran para saludar y despedirse. Pero un abracito poco, así como "qué gusto verte" y sanseacabó. Lo que me molesta, insisto, es la gente que "se queda" en el abrazo. Esto es, que no te abraza, sino que se te engancha... ufff.

Admito que dije que me incomoda la gente que llora a tu lado, pero también reconocí que con el tiempo se aprende... y hoy en día HASTA DISFRUTO abrazar a la gente amiga. Por un segundo. Lo que NO ES UNA INVITACIÓN DE NINGÚN TIPO.

Nos vemos en el cumple... un abrazo.

PD: Por muy popular que sea este espacio, no era mi intención salir en él... al menos, no citada tan abiertamente.

dame una canción buena dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...

¡cartuchona!

Anónimo dijo...

Tosca te quiero!!