28.2.06

El anti-blog

Hoy pienso. Camino. Miro. Pero sobre todo pienso.
Mi pieza y yo. Olor a melón de verano.
No, a fresa. ¡Aquella fresa!
Fui a ver "París en blanco y negro". Bellísima. Hermosa. Incluso idílica. Espero. Respiro y miro. A veces todo parece como un espiral, como un eterno devenir.
Me llamó la Maca. Camino a pie pelado por mi espacio.
Y al mismo tiempo me imagino viajes infinitos a distintas galaxias que por tanto tiempo he sentido mías. ¡Tan mías!
Me siento fuerte, incluso más que nunca.
El aire se cuela por una ventana y me recuerda esa niñez, llena de helados, de bicicletas veloces que ahora
no puedo alcanzar.
La televisión brilla. Y yo, sentada, espero tu sonrisa.
Las sensaciones me invaden, el frío, la alegría, la belleza.
Suena el teléfono...
PD: al gordo, por comprenderme

17.2.06

Mientras no estaba

Cuando mi inocente amiguita Coni Bitch me convidó al litoral, de inmediato presentí la inminente desactualización de mi blog. Mientras disfrutaba de las bondades de la quinta región costa, varias veces me pillé pensando en qué postearía cuando llegara a Stgo. Material había por doquier. De partida adquirí una nueva lista de términos que sin duda colmarán mis futuros posteos. Ya son frases implementadas el “no me caguí el ocaso” de mi amiga Elvis, o el “más arreglada que mesa de cumple” del especial estival de Revista Tú (cómprala antes que se agote!, viene con cartas predictoras de regalo).
También pensé en hablar del 14 de febrero, día del amorsh y del 15 del mismo mes, bautizado como “día del horror y la pena” (todo esto para equiparar las emociones en el calendario). Las abundantes picadas de zancudo daban para post aparte, los inclementes ruegos de púberes por “terrible de cigarros” también. Podría haber hablado de mi new look, con pelo liso, que produjo una desafortunada similitud entre mi estilo capilar y el de la figura de Tapsin, Érika Olivera. O de la tanda de “preguntas insidiosas” a las que nos sometimos en una especie de insufrible Open Heart. Sin comentarios.
Pero no! Porque un vuelco se produjo en mi vida. Ya no soy libre para escribir lo que quiera. Ahora me debo a mi público, al bien común, tengo una responsabilidad social. En resumen: salí en LUN. Sí. Oficialmente hice mi entrada triunfal al star system. Aparecí mencionada en el diario de nosotros, los famosos. Todo por culpa de Pato. Me tinca que quiere volver a tener un affaire conmigo. Pero ahora que soy parte del firmamento nacional incluso mis siempre frecuentes romances deberán ser restringidos. Hay que saber estar a la altura de las circunstancias.
Por esto hago públicas las nuevas tarifas y normas. Todo aquel que aparezca linkeado desde mi blog de ahora en adelante me deberá cancelar cerca de unos 6 ceros por la publicidad. Todo aquel que aparezca mencionado en mis relatos deberá sentirse halagado y tendrá que ser amable con la prensa si es que esta lo acosa. A SQP le deberán dar un trato preferencial por todo el material que me han aportado (partiendo por la incomparable dicha de ver a Mía Pascale saliendo de la clínica).
Ya no más “todo sobre mi madre” (yo soy la famosa, Patty Jelena no tiene la culpa) y no más vida privada. Si alguna vez les abrí esa ventana, ahora ya no la abro más. Como diría la ídola de la canción mexicana Selena, que en paz descanse, “Si una vez dije que te amaba, hoy me arrepiento”.
A mis seguidores en Dinamarca, Finlandia y Australia, saludos corteses, pronto me globalizaré y postearé en sus lenguas. A los que me agregaron a favoritos, no se preocupen, todavía ese servicio será gratuito. A quienes me tienen de página de inicio, fondo de pantalla o foto de Messenger espero no defraudarlos. Y a quienes dejaron de informarse con la prensa cotidiana y me convirtieron en su agencia noticiosa, prometo darles la información que necesitan.
A ustedes, fieles seguidores, gracias por sus incesantes mails. Los llevo conmigo y si tengo hijos les pondré como sugieran. No crean que los he olvidado. La fama a mi no me ha cambiado. En el fondo, sigo siendo la misma “chica precisa” de siempre. La chica de mi barrio, del quiosco de mi barrio…
Por último de The LUN a The Sun…, una sola letra.

PD:
Coni bi, no te cobraré por esta pasada sólo como agradecimiento por los días de relajo.
Tapsin, son 2 palos.
Érika, lo dejamos en 1 palo pa que después no digan que no fomento el deporte.
Time Ibope, el lunes cerramos el pacto.
Fulvio, sh sh, nadie lo sabrá.
Ah sí, Lun, ¿es cierto que las ventas se cuadriplicaron?

7.2.06

Carlita, Pato y yo

(Qué lata hablar de farándula, pero es que cuando una está involucrada en temas tan escabrosos es pertinente aclararlos).
Sé que es de mal gusto hablar de la universidad en pleno verano, pero es que los trabajos de taller dan para muchas cosas. En horario de clases hice desde notas sobre los calzones, encargadas por Álvaro “soy metalero y sigo al pdte” Paci, hasta un interesante y peliagudo reportaje sobre el reloj de la Iglesia San Francisco (Contacto: el tema es mío!).
Cómo olvidar entrevistas a próceres de la patria como Arturo Frei Bolívar, Pato Navia, Pati Maldonado, Marcela Correa (Benguria por la madre) y hasta el mismísimo Tomás Hirsch. O cómo olvidar la propuesta del metrosexual Fulvio Rossi, quien después de 4
minutos de conversación telefónica me estaba convidando a acompañarlo a Iquique pocos días antes de su boda (esquiusmi amiga Carola).
Peor aún, cómo olvidar los despachos en directo desde el aeropuerto de Curitiba (en rigor desde el pasillo de la PUC), donde hacían 40 grados (en rigor menos de 10) y donde se encontraba la selección a la espera del partido (en rigor, las tías del aseo, esperando que termináramos). Adelante Jorge Hans (en rigor, Jorge Hans).
Pero si hay un trabajo que jamás nunca podré olvidar fue aquella nota sobre los panoramas invernales. Corría el mes de agosto y taller obligaba a hacer un resumen sobre panoramas indoor. Dalí y Disney on Ice eran una muestra del tenor de la nota. Hasta que reparamos en la final de la Granja Vip en aquel majestuoso coliseo que es el teatro Caupolicán.
La John ocurrencia me tuvo un día entero instalada en los pasillos de Canal 13 esperando fuentes ad hoc. Nico Quesille no salía nunca de su oficina. Reunión le dicen unos… Crear le dicen otros (procrear unos pocos). Pero esa es otra historia. La cosa es que la larga espera tuvo sus jugosos frutos. Porque después de capturar la recordada cuña de Quesille (aquella que hacía alusión a Batman, Superman y Aquaman), venía la guinda del día: la entrevista a Pato Laguna.
Mi guía al interior del canal me llevó hasta un estudio donde grababan la Granja en Bruto. Cual María Paola Cárcamo hice ingreso al set donde entrevistaban al musculoso galán, quien lucía una ceñida sudadera bajo una gruesa parka. Quién es David Beckham, clamé, mientras agradecía al profesor que me mandaba a reportear noticias duras.
Después de esperar que el hijo del Coco Legrand repitiera como 10 veces el cierre del programa, salió él. Gracias al anteriormente m
entado guía, Pato Laguna vino directamente a mí. Y no contento con acercarse, me saludó de beso y me preguntó qué necesitaba. Una cosa llevó a la otra y de pronto llegó la hora de la despedida. “Adiós mi amor, que te vaya bien” me dijo Pato (líneas 100% textuales). Y yo me derretí cual mantequilla mientras las palabras resonaban en mi cabeza.
No sé qué hice ni cómo pasó, pero Pato Laguna me dijo “mi amor”. Ahora temo que la autora de "Todas las ramas tocan el cielo", Lun o SQP lleguen a mí. Porque yo soy la patas negras. Fue conmigo que Pato Laguna engañó a Carlita y por mi culpa ella no podrá entrar de blanco al altar. Indigna soy, confieso avergonzada. Si me ven mañana en LUN es cierto. Yo soy la amante de Pato Laguna.

2.2.06

¡Hija Mía!

Hoy vino a mí una escena de mis cada vez más lejanos años mozos o tiempos escolares. Estaba yo en primero básico, o más bien en primer grado y la profesora nos estaba enseñando a distinguir qué palabras eran femeninas y cuales masculinas. Entonces la maestra tuvo para con nostras un incomparable acto de ingenio, un derroche de método científico. La catedrática, en un claro error pedagógico, dijo que los nombres de las niñitas generalmente terminaban en la letra “a” y que los de niñitos terminaban con una “o”. Cada una de las sumisas pupilas revisó su nombre. Carolina, Daniela, María, Francisca y en mi cabeza retumbaba: ¡¡RosariO!! En ese minuto odié a mis papás. No les bastó con que yo fuera la única Rosario de todo el colegio (les recuerdo que el episodio se sitúa en la latitud 0), sino que además el nombre era de hombre.
Pero como diría mi madre (Patricia Elena by the way), siempre hay alguien que está peor que uno. Y ahí está ella, lozana, probablemente fragante y pequeña. Mía. Mía. ¡No te podí llamarte Mía! Y pa más remate, como si no fuera suficiente fregar con un nombre a la cabra, métale el Pascale, por si alguien no pillaba tallas con el primer nombre. Lo peor es que en Chile nadie dice nada porque es hija del Pichichi, del Iván Luis. Nieta de la Sra. Alicia y sobrina de la Érica. Además, como la madre la criatura es argentina se le aguantan las extravagancias. Pero por qué nadie clama a los cielos dos dosis de cordura y reclama en el registro civil ante semejante asesinato de imagen!? Desde que la vi a la salida de la Clínica Teutona (gracias SQP por favor concedido) se me han ocurrido decenas de ingratas asociaciones. Dónde está la Mía? Tu eres Mía (tan Mía)? ¡Hija Mía! Siempre tuya, Mía. LocoMía. Ni hablar de la crisis de identidad que va a tener la pobre cabra cuando se pregunte ¿Cuál es la Mía? O ¿Yo soy Mía? PUF La Zamorano junior tendrá arduas horas de debate con ella misma. Por qué si la Pamela Díaz encontró un nombre digno pa su hija (Trini), la Andrea Molina le puso Laura a su retoño, la Dra. Cahuín eligió de apelativo Isidora para su criatura, y hasta Julio César Rodríguez tuvo prudencia y optó por ponerle Joaquín a su heredero, por qué entonces nadie le dijo al tío Iván que no le podía poner Mía a su niñita? Mía Pascale es lo más chulo que he escuchado en el último tiempo. Y por Dios que escucho chulerías a diario. Me queda sólo una idea que podría servir de explicación. Recreo la escena: María estaba encinta, en estado de gravidez. Fue donde Iván Luis con el test de embarazo. Éste lo vio, quedó atónito y no atinó a nada más que a preguntar: ¿María, es mía? A lo que la Alberó asintió. Señoras y señores: MÍA.