PD: La letra es de un nivel técnico insuperable. Ni hablar de su histrionismo.
7.12.06
Ella trabajaba en Torres Gemelas
PD: La letra es de un nivel técnico insuperable. Ni hablar de su histrionismo.
5.12.06
Marchelo
Pero partamos por el principio. Andrés Marcelo es el hijo mayor de Luis y Olga primera. Pero además es el nueve años mayor cónyuge de Elena. La abrupta diferencia de edad entre ambos hace que el caballero luzca un tanto añoso al lado de la siempre jovial Helen. Ahora, si consideramos que Marcelo tiene todo el pelo blanco desde los 25 años,
entenderemos por qué a Gonzalo (mi hmno), en su más tierna infancia sus compañeritos de jardín le preguntaban por qué todos los días lo iba a dejar su abuelito. Tampoco es de extrañar entonces, que en mis fotitos de recién nacida, aparezca yo, rosadita y frágil, junto a mi madre también rosadita y nada de frágil y atrás un canoso caballero, alias, mi padre.Marchelo es cuadrado y anticuado. Es de esos que habla de lo más formal y saluda de quiubo al joven que te pasa a buscar. Si el mancebo lo pilla lavando los platos, no encontrará nada mejor que extenderle su peludo antebrazo en señal de saludo. Y si por esas inescrutables e infortunadas razones del destino ambos entablan una conversación, habrá que hacer una manda para que a mi padre no se le salgan frasecitas dignas de anticuario como “estate atento” o “el Supremo Hacedor” (refiriéndose al Magnánimo). Ni hablar de palabras chulas por definición, que el caballero, en pro de la corrección, usa a diario. “Patty, la comida te quedó sabrosa”, es pan de cada día en el léxico de mi padre. Y cómo olvidar sus otrora clásicas despertadas, en las que vociferaba a todo lo que da un sutil “niños, despiértense, llegó la aurora”. No es de extrañar entonces que el senil se escandalice cada vez que Gonzalo dice “groserías”. Si al pobre cabro se le sale un Pamela Diaz, Marchelo no dudará en replicar “¿Qué es eso, Gonzalo?” y métale coscacho.
Marchelo es de esos que llega siempre media hora antes a cualquier evento, no vaya a pasar por impuntual. Ya era tradición en Ecuador que Rosarito Zanetta llegara PRIMERA al colegio Los Pinos. Haciendo incluso que la señora que cuidaba (alias la guachimana, del inglés watch man) saliera con una toalla amarrada en la cabeza a abrir el portón luego de mi frenética insistencia con el timbre. “Rosario, pide que te abran, que vamos a llegar tarde al colegio de los niños (6:15 a.m)”, gritaba desde su móvil mi neurótico padre.
Es ahorrativo, por no decir de frentón cagado. Se come toda la comida en la mesa “para que no se pierda” y cada vez que te compras un pantalón te recuerda que el que tiene puesto tiene 3 años y lo obtuvo en una liquidación de liquidaciones.
Pero igual Marchelo es sensible. Es cosa de recordar el pretérito pudiente en el Ecuador, cuando en su roñoso pijama, Marcelo lloraba con un programa de la Televisión Española (más intolerablemente dulzón que un berlin) y que se trataba de reencuentros familiares. Es irreproducible el momento cuando entraba al estudio la olvidada hija de un añejo matrimonio y Marcelo estallaba en un llanto tal que provocaba el jolgorio familiar.
La que no lo ha pasado nada bien con los lloriqueos, es Pattyjelen. En más de un matrimonio ha tenido que pasar la vergüenza de ver a su consorte romper en llanto cuando ve a la novia entrar a la Iglesia. Da lo mismo si no conoce a la criatura. Marcelo llora. Da lo mismo si no conoce al difunto. Marcelo también llora.
Así es Marchelo. El caballero alto, flaco y buena figura (en sus términos), que desata la lujuria entre las octogenarias cultoras del crochet y fervientes seguidoras de la naftalina. El desconsiderado varón que te llama a las 8 am para preguntarte por la boda de la noche recién pasada (de cajón es el comentario del tipo “Rosaria, así es que tuviste matrimonio?” con tonito inquisidor). El intachable, famélico y longevo especimen que teclea exclusivamente con sus dedos anulares. El siempre cano caballero que limpia con una danzarina todo moho que pueda distinguir. El insólito cónyuge de Pattyjelen, y digno jefe del hogar. Título netamente honorífico, porque me imagino que ya todos saben quién corta el queque. Así es Marchelo. Mi padre.
Marcelo: Tus descargos a mi celular, después de las 12 p.m.
7.10.06
Tenemos una tía, la tía....
Porque así como mi familia nuclear está un tanto chalada, mis tías más lejanas simplemente son personajes de comedia. De partida, Pattyjelen tiene 50 primas aprox., por lo que la selecta fauna es más variada que el Paseo Ahumada.
Para empezar tenemos a la M.E. Simplemente es la más divertida. Hace tiempo que yo no la veía y debo decir que el reencuentro fue glorioso. Hace un par de semanas coincidimos en la casa de la “Tía Concha” (mi abuela) y debo admitir que nos reímos de buena gana. Es que la mujer por Dios que habla divertido. La M.E. juega Bridge y goza viendo películas. Según sus confesiones “la Jennifer López y la Salma Hayek trabajan regio”, además de ser “exuberantes”. Pero lejos lo más solazado de la tía en cuestión es cuando habla de sus hijos. “B. tenía siempre la escoba en su pieza, ¡qué roto más desordenado!”, exclamó en medio del frugal vituperio. Para luego preguntar “¿Cierto mamá?”, a su octogenaria madre. Rafael, Gonzalo y yo sólo nos mirábamos. ¡Qué rota más simpática!
Pero así como la M.E. es sinónimo de moderación, la V. es todo lo contrario. La sra. debe tener sus 60 años y se viste cual Paulina Rubio. Hay días en que saca trajecitos de dos piezas blancos con aplicaciones doradas, las que brillan con su platinado pelo y sus anteojos de Elvis. Los cinturones a lo Martín Vargas son simplemente el accesorio ad hoc.
Su lugar favorito es por lejos el Jumbo. Es ya una clásica escena eso de estar eligiendo rosadas frutitas y escuchar tu nombre y un garabato de grueso calibre a todo lo que da. Obvio, está la Tía V. De antología es la escena cuando M.E conversaba un día en el Jumbo con Pattyjelen a un volumen contenido. En eso ven venir a la V. y M.E. con pasitos coquetos arranca a perderse, mientras se despedía cual reina Isabel. “Patriiiiiiiiicia, huevona”, retumbó con voz F.M. en el hypermercado del paquidermo.
En el rubro de Tías de mi madre, también hay material lúdico. La infaltable tía Chita que todos tienen en mi caso vino en versión Tony Caluga. La sra. es un bufón. De hecho, cuando nos visitó en Ecuador nos demostró que el humor no tiene edad. Un ejemplo al boleo es un dato práctico: la aristocrática mujer confesó usar los calzones un día por el derecho y al día siguiente por el revés para no tener que lavarlos a diario. Acto seguido fuimos al monumento de la mitad del mundo y producto de una traviesa ráfaga su pollerita se voló, quedando como Marilyn, con los churrines al revés en pleno equinoccio ecuatoriano y ella riéndose hasta decir basta. A la tía Chita también la vimos hace poco, cuando a grito pelado le gritó a Rafael en plena avenida El Bosque “cuidado con las mujeres”, provocando carcajadas de los parroquianos que se aprontaban a oír Misa.
Y esto es sólo una muestra. Siempre está la tía Mónica, que en pleno Eleodoro Yañez le bajó el pantalón (y sin querer sus “slips”) a Gonzalo cuando era chico, dejándolo a “pot pelé” en plena avenida capitalina. O la querida y difunta Chachita, dueña de los juanetes más grandes que he visto en mi vida. Y por el rubro de los varones saca la cara el tío Rafa con su visera a base de frondosas cejas y un lunarcito de carne que lo precede, hecho con un kilo de posta fresca.
Ojalá que hoy vayan todos los chiquillos. Después les cuento cómo estaban los cabros y cómo se veían sandungueando en todo lo que es casorio.
PD: Manita y Josito, parabienes varios.
17.9.06
God save the King
Bueno, resulta que hace algunos días una amiga mía de la universidad, cuyo nombre omitiré para evitarle la golpiza, llamó efectivamente a Don Pato. Le pidió una entrevista, a la que el buen hombre accedió con sin par disposición. Pero cuando llegaba la hora de afinar los detalles del contrato para mi eventual nupcia, la reportera en cuestión echó el glúteo para las moras y no finiquitó el convenio.
Listo, ya no quiero a Tommy Rey en mi boda. Esto porque descubrí al verdadero Rey. Y lamentablemente Tommy, el de siempre, queda chico. El nuevo Rey es simplemente EL REY! Elvis, El amo de Memphis, etc etc etc.
He aquí el génesis de una relación que sé que durará para toda la vida. Resulta que como mis 10 y 8 ya no son lo que solían ser (todo tiempo pasado fue mejor), ahora me dedico a buscar videos por youtube en lugar de danzar al son de la sonora de Peumo en las fondas de la 6ta región. Bueno, después de haber visto a Myriam Hernández deslizándose como las diosas en “lo mejor que me ha pasado” o de escuchar a la melodiosa Kate Bush en Wuthering Heights, llegué al clímax de mi vida. Sí, descubrí al REY.
Ahora entiendo por qué desde siempre Forrest Gump fue mi película favorita. Obvio! Ahí Forrest le enseña a rocanrolear a Elvis (recordemos que al igual que yo, Forrest tenía piernas ortopédicas). Ahora entiendo por qué me gustó tanto Lilo y Stitch. Obvio Lilo es fanática del Rey. Ahora sé por qué le tenía tanto aprecio a mi escolar amiga Elvis. Y también capto por qué me corté el pelito. Si me faltan sólo las chuletas para verme como el Patriarca de Memphis. Y sobre todo, ahora sé por qué gustaba tanto de Cecilia. Si es cosa de ver que La Incomparable intérprete de Puré de papas usaba exactamente el mismo atuendo que El Rey en sus presentaciones. Por Dios! You were always on my mind!!! On my suspicious mind.
El que haya visto bailar al Rey Sweet Caroline no tiene otra opción que rendirse a sus pies, admirarlo con pleitesía e intentar en vano imitar alguno de sus contoneos. Hay que decirlo, el hombre hace sólo un paso en toda la canción y por Dios que tiene majestuosidad. Es una ceremonia de cortejo nunca antes vista. Ni hablar de sus pelitos en el pecho, ni de su sonrisa coquetona. Si hasta tiene un ojo más chico que el otro! Y un jopito que ya se lo quisiera cualquiera de las contertulias de mi abuela en la peluquería. Como diría una tía: “¡Qué roto más simpático!”. Y no es pa menos: ES EL REY!!!
Y bueno, cuando yo estaba deleitándome como por undécima vez con el zandungueo del trovador de Tupelo, llega Pattyjelen y me dice: “Eran mejores los beatles”. Casi me sobrevino el soponcio. PEro una vez reintegrada, de forma compasiva busqué un videito de Paul (no viene al caso la historia de aquella que le puso al perro “POR”, por “POR MAGARNY”). Y lo que encontré fue un hombre desgarbado al frente de un piano entonando YESTERDAY. Pa que no me saboteen el blog, reconozco que la canción es buena. Pero su puesta en escena es paupérrima al lado de la del rey. Paul habría hecho el loco bailando Yellow Submarine. En cambio Elvis le habría subido el pelo absolutamente. Por algo los Beatles fueron a ver a Elvis a California y no fue El rey el que viajó a Liverpool… Filo. No importa. Igual El rey es EL REY. Y hasta ahora no he visto a nadie bailar con más estilo. Quizás Sandro, pero Elvis canta en inglés… Simplemente Elvis Aaron me robó el corazón.
17.8.06
Rosario elige
El Polo era un flacuchento esmirriado que conducía “Haga negocio conmigo”, la versión criolla de “Sáquele partido a su dinero”. Hay que decirlo, el programa entero era nefasto, todo lo que es bazofia. Pero había una sección que yo podía esperar por horas: cuando Polo bailaba una canción inventada por él mismo. Bella Catalina, mi nana de entonces, y yo, gozábamos como chancho en el barro con la demostración de talento del famélico conductor. “Ya jabibe ya yuné” (perdón si ofendo al mundo árabe), versaba la letra de su excelsa tonada, mientras él movía sus presas y pegaba psicodélicos saltitos. Simplemente su meneo era de antología.
Gracias a que encontré una noticia con las 3 décadas al aire de Haga negocio conmigo, me puse a pensar en los grandes programas de tv que he visto. Y pucha que he visto tele… Por eso, he aquí un compendio.
Si vamos a hablar de televisión de calidad, creo que tengo que partir por Nubeluz. Nunca en la historia de la televisión se había visto una dupla tan dinámica y chispeante como la de Almendra Golmesky y Mónica Santa María. Nunca se había conocido misterio tal como el del contenido de los conitos para los vencedores, una generación completa debe estar marcada por semejante secreto. Y demás está decir, jamás nunca la televisión había oído música de cámara como la de las hermosas tonadas que vociferaban. Es más, yo no sé cómo al gobierno no se le ha ocurrido implementar la letra de “papi papi papi deja de fumar” en las cajas de cigarros. Sería un acierto mediático sin par.
Si seguimos avanzando cronológicamente lo siguiente que viene a mi memoria es Juanito la Rivera, ya sea en su éxito Supermarket o animando el festival del huaso de Olmué. Es que en realidad, cualquier programa animado por Juanito estaba marcado con la estrellita de la gloria. Si hubiese animado el tiempo, o la moda al día (un tributo a Beatriz Vicencio y place Vendome), cualquiera de esos micro espacios habría reventado en rating. Vértigo habría sido verdaderamente extremo con este hombre en el arte de la conducción. Más aún, qué me dicen si lo hubiese acompañado Enrique Maluenda? No me despegan nunca más de la tele.
Bueno, de la misma época de Juanito, son el Pollo Fuentes y Julito Videla. Con “Éxito”, y “Acompáñeme” hacían que almorzar con la tele apagada fuera simplemente un sacrilegio. Prefería el ayuno a no ver las ampolletitas titilantes del show del Pollo Fuentes. Qué bellos tiempos aquellos…
Y yo me pregunto, cómo la tele derrochó tanto talento teniendo a estas tres estrellas al aire al mismo tiempo? Si a esto se le agrega el incomparable Video loco de los tiempos de Jorge Zabaleta y Savka Pollack o el sinpar MA-RA-VI-LLOZO, de Javier Miranda y la Yoya Martínez, tenemos de resultado una verdadera televisión de servicio público. O sea, si alguien tenía cable en esa época simplemente era un traidor a la patria. Porque, las cosas como son, ¿qué era la BBC al lado de esta parrilla programática? Nada!
Y eso que todavía no llegamos al tan tan notable Sábado Gigante (al cual ya le dediqué un post anterior). En realidad, ahora me doy cuenta que en algún minuto tuvimos una televisión opulenta. Con don Francis cambiándose de gorrito entre cantante y cantante. O cantando Otto Krauss. Como diría mi abuela: un lujo asiático.
Después de este tributo a los caídos, creo que me toca mencionar los más notables Talk shows que he visto. Partiendo por Christina, la rucía teñida que según creo inició el género. Y luego? Bueno Laura en América, la Doctora Polo, El diario de Eva, Mónica y tantos otros. La frase “Señolita, es que este señol se ha llevado mi baby, la visa y los dólare”, de una tensión dramática única, para mi gusto debiera estar incluida en el himno nacional. Mal que mal, si ya sacaron un párrafo, qué importa meter otro? No don Eusebio?
Y si paseamos por la televisión de los últimos tiempos, no puedo abstenerme de comentar Protagonistas de la Fama. Lejos, pero lejos la escena que más me ha hecho reír en la televisión chilena es aquella de Francesca gritando desde el balcón: Gomeo Gomeo, dónde estás que no te veo? al sin igual Chicho. Esa Francesca de verdad que tenía gracia. El Canal 13 debió haberle firmado un contrato indefinido apenas salió del reality. Si me preguntan, yo la habría puesto de conductora de Teletrece. Canal 13, quizás todavía les resulta…, les cedo mi idea.
Me quedan programas notables en el tintero. Y éxitos inigualables como la Vicky y la Gaby, Yerko, Venga Conmigo (y esos emotivos reencuentros familiares), todos los de Paulina Nin, todos los de César Antonio Santis, las noticias con Cecilia Serrano o Sal y pimienta con Vodanovic. PEro este recuento no sería nada si no menciono a Los Venegas. Esa familia chilena que nos conquistó el corazón. Vítores, Albricias y parabienes a ellos. Sobre todo al Pink y al Compadre Moncho: el personaje televisivo con más prestancia que jamás se haya visto. Si yo pudiera pedir un deseo pa mi cumpleaños, sería simplemente salir en un capítulo de los Venegas. Más ahora que van a hacer su película… (gracias Chani por la noticia).
14.8.06
Los toquetones
Resulta que hace poco nos topamos en un cumpleaños y en medio de una hiperventilada cháchara (bash) empezamos a teorizar de lo humano y lo divino. Dentro de los variados e interesantes temas a tratar, saltó a la palestra el ya clásico comentario sobre la gente toquetona. Esa gente que te ve y te estruja. Te abraza como si fueras un mugriento oso de peluche. Esa gente que por caer en gracia te hace sentir todo TODO su afecto y te rodea con toda su gran humanidad. Esa gente que para saber cómo estás necesita hacerte cariño en un brazo o agarrarte las manitos (que inmediatamente empieza a transpirar como caballo de bandido). ¿Será necesario? me pregunto.
Bueno, gente así hay por doquier. Es más, probablemente usted querido lector sea uno de ellos. Porque la gente toquetona es absolutamente democrática, o sea, las hay de todas las edades y clases sociales. Yo las he visto en lo más singulares lugares y en todos ellos me han hecho sentir incómodamente invadida. Sin ir más lejos, uno de mis tíos es así de afectuoso. Mi doctor de la patita también. Cada vez que entro a su oficina el titán de 2 metros me recibe con un abrazo cual Elvira de los Tiny toons y yo no tengo otra cosa que hacer que permanecer ahí, impávida, con una cínica sonrisita, esperando que Golliat se digne a soltar mi pequeña humanidad.
Pero volvamos a la Paz. La cosa es que la lola, en una interesante teoría, planteó con radicalidad que los abrazos debieran estar permitidos solamente para consolar a la gente. En otras palabras, uno sólo podría abrazar a otra persona si está llorando. Y por Dios que igual es incómodo, agregó insensible la cabra. De todas maneras, chita que me gusta su conclusión. Nunca falta el mamón que me sale con que “no hay cosa más mágica que un abrazo”. Y yo a esa gente le pido cordura y sobriedad. Si tanto les gustan los abrazos búsquense gente igual de abrazona. Y no perturben la psiquis de personas como la Paz, o yo, que disfrutamos en exceso el respeto a nuestro perímetro cuadrado.
En todo caso, a pesar de las innumerables veces en las que he tratado de frenar los estímulos de otras almas eso no siempre ha resultado. Aquí un par de nimios ejemplos.
El primero de estos casos se sitúa en la siempre folclórica locomoción colectiva. Subí yo con agilidad a un microbús en dirección a mi casa habitación. Amablemente le deposité las moneditas del pasaje al micrero en su regordeta manito y el patudo chofer, mirándome con ojos de gacela, no encontró nada mejor que envolver todos y cada uno de mis pulcros deditos con su manota. Qué quieren que les diga, me sentí violada. ¡Y en público!
Pero el señor chofer de aquella invasora 428 no es nada en comparación con una compañerita pontificia. Vamos a omitir su nombre para que nadie se sienta aludido. Resulta que lola, desde primer año, cada día de su pútrida vida me abrazó con esfuerzo cada vez que tenía que saludarme. Claro, no tenía ninguna intención oscura detrás (eso espero!), pero igual, cada vez que la veía venir yo temía por mi humanidad, mi permanente, y cualquier objeto frágil que por desgracia estuviese posado en mi mochila.
Ahora, si estamos en terrenos pontificios, hay otro personaje que es aún más incomodador. Resulta que desde hace tiempo soy amiguita de uno de los guardias de la universidad. Lo saludo, le converso y él también me saluda y me conversa. Hasta ahí todo wendy. El problema es que cada vez que me tiene que saludar el amable señor me agarra mi carita con sus manos y me da un beso rechupeteado (en el cachete of course). Ni les cuento cómo y cuánto temí por mi vida cuando un día me vio llorando. Después de eso, creo que puedo resistir cualquier embate de cariño.
Pero bueno, lo importante es que en pocos días celebraré mi feliz natalicio. Y de sólo pensar lo que debo haber sufrido el primer 25 de agosto pasando por las insanas manos de hordas de doctores, parientes y demases me da tiritón. Ni hablar del sinnúmero de carnosas bocas que deben haber dejado caer sus sebosos ósculos sobre mi. Qué miseria más grande! Por eso le solicito a todos y cada uno de los que me saluden aquel día que se conformen con un caluroso apretón de manos y todos tan amigos como siempre. Simplemente sería el mejor regalo. Y para los chistocitos, esto no es un tema para la risa, estamos hablando de un trauma radicado en mi más tierna infancia. Así es que el que me abrace este 25 que no se extrañe si después encuentra su nombre en alguna denuncia por acoso sexual. He dicho.
4.8.06
Al rojo vivo
22.7.06
hakuna matata
Aprovechando el lanzamiento de la winter-skin (shiaaa), les posteo esta creación del colectivo rzb (palelo y yo). Timón se vende por separado. Parabienes y albricias.
13.7.06
Oh David!
3.7.06
¿JOGO BONITO?
18.6.06
La belleza de hablar
El otro día chateaba por msn (bah! qué raro) y mi madre veía lo que estaba escribiendo (bah! qué raro). De repente puse la palabra “UTENSILLO”, según yo, de forma impecable. Madre se sobresaltó y clamó cordura a los cielos. ¡Tosca, no se escribe así! Y métale ataque de risa.
Bah!, dije yo, será con c…. Fue ahí cuando, a mis 22 primaveras, me vine a enterar que en realidad la palabra era UTENSILIO. Y aunque reconozco mi ignorancia, encuentro que mi versión del término es tanto menos chula. No encuentran acaso que UTENSILIO es de lo más fruncido? Qué psiútico!
Pero en fin. Fue así como recordé variados episodios en torno al lenguaje, al léxico, a los vocablos y a las voces latinas y griegas. Sin ir más lejos mi mejor amiga escolar ecuatoriana, decía que había que ayudar a los “DROGADITOS”, jamás supo que en realidad eran “DROGADICTOS”.
En todo caso eso no es nada en comparación con las frases de mi pequeña hermana Cote. La cabra chica, por ejemplo, no “pierde la noción del tiempo”, pierde “la emoción del tiempo”. A la Cote no le gustan los wantanes o los pretzels, le gustan los taiwanes y los prezlers. La Cote no va a bosques de árboles milenarios, va a bosques de árboles millonarios (y después dicen que no hay que corregir el modelo económico!). Y esta es la mejor de todas: “Rosario, cómo se le decía de forma chula al poto?” (Nótese el grado de profundidad de nuestras conversaciones) Núcleo? No Cote, glúteo. Ah!! Eso.
Que la Cote se equivoque es pan de cada día, pero que el erudito Gonzalo (mi otro hmno) lo haga es motivo de festín para la tropa de iletrados que vivimos con él. Una vez, cuando me estaba entrenando en el arte de conducir (y conducir al perlita!! Q.E.P.D.), me fue encomendada la misión de ser la chofer del cabro. Como buena hermana mayor, partí a buscarlo a la casa de un amigo y, de forma amable, me interesé por saber si había disfrutado su estadía en la morada de su contertulio. Cuál sería mi sorpresa al describirme él la casa habitación que había visitado. “La casa era chora, era muy erótica”, dijo con soltura. Oh demonios! Lo dejé en una casa Granate (su tributo a Mirna, ver Machos). En una casa de Cocottes. Oh mi Dios!! Con inusitada calma le pregunté: “¿Gonzalito, por qué era tan erótica la casa? ¿Qué tenía? Qué hacían?
A lo que mi “pequeño” hmno acotó: “no sé, tenían una imagen de buda, unas fuentes de agua, cosas así”. Claro! Gonzalo, antes de ser letrado como ahora había confundido la palabra “erótica” (del latín erotĭcus, y este del griego ἐρωτικός) con el vocablo “exótica” (también del latín exotĭcus, y este también del griego ἐξωτικός).
Ahora, como diría Humbertito, me azalta una duda. Si Gonzalo me dice que encuentra “exótica” a una chiquilla, qué me querrá decir verdaderamente?
20.5.06
Fashion emergency
Hace unos años ya, mi madre fue de visita a ecuador a recordar los viejos tiempos. Junto a mis hermanos esperábamos ansiosos el día en que Pattyjelen llegara a Chile cargada de onerosos presentes. Hasta que, cual infante esperando a Noel, llegó el momento (llegó el momento).De partida la maleta venía llena con delicias gurmé ecuatorianas que hace años no comíamos. Pattyjelen se embaló y nos colmó de “Cachitos”, “Choquilla” y “Chifles” algo así como “fonzis”, nutella y plátano frito. Hasta ahí ni huella de mi perfume, de mi compact, de mis polleritas, de mis chalecos ni de las postales que tan feliz me habrían hecho. Entonces la mamá me dijo: “Tosquita, ojalá que le guste”. Y mientras cruzaba mis fruncidos deditos salta a la vista un diseño de antología. Mi madre había ido a ecuador y lo único que me había traído era un PIJAMA. Ustedes, instruidos lectores, sabrán que el algodón ecuatoriano es especialmente bueno y dirán ¡qué suerte la de la rosario! Pues bueno, el pijama era horrible, pero de buena calidad. O sea, estaba obligada a usarlo de por vida. Es más, casi podía verme en mi fúnebre féretro portando el modelito. La gente se acercaría al ataúd (los sapos nunca faltan), llorando por mi partida y al verme enfundada en semejante trajecito llorarían con auténtico dolor. Y rogarían mi inmediata cremación.
Pero el pijama con siúticas flores moradas, damasco y verde agua está lejos de ser la única prenda de mal gusto que estos huesitos (con carne) han lucido.
Desde pequeña, mi madre me compraba arrebatos de la moda que yo luego usaría día a día. Con un sentido único del buen gusto, y gracias a mi poderosa insistencia, Patricia en mis años mozos me compró dos pares de patas. Una, morada, ¡linda! y con piñitas verdes. La otra, con motivos de zebra, azul con blanco. Ah!, azul eléctrico.
El par de suntuosas prendas se convirtieron en mis regalonas. No había día que no fuera al colegio sin mis patitas estrambóticas debajo del uniforme. Alabado sea Dios que nunca me atropellaron y nadie se enteró de la existencia de semejante siutiquería.
Otra horrenda prenda que utilicé por años, fue justamente mi uniforme escolar ecuatoriano. Porque si yo tuviera un colegio, y me quisiera fregar a las niñitas, las haría lucir el modelito que yo porté por unos cuantos semestres. El chaleco azul y la polera blanca eran de lo más estándar. Los calcetines azules y los zapatos negros también. Ahora, por pollerita usaba un género que hasta de trapero se hubiese visto feíto. El trapo era azul, a cuadritos, combinado con un elegante tono MOSTAZA. Lo bueno es que si te caía cualquier sustancia asquerosa en la pollera no se notaba. Pero como para darle más glamour al uniforme nos obligaban a ponernos un psicodélico “mandil” (delantal) en tono amarrillo eléctrico. Dior, sacúdete en tu cripta. Ahora, si le quieren agregar que mi nombre en el delantal estaba bordado con letras rojas, que usaba un cintillo de terciopelo burdeo y que mi mochila, por largo tiempo fue verde, tienen a la mejor imitación de la Tía Sonia en sus años escolares.
Ahora viene el ítem “trajes de gala” encabezado por el repollo que usé para mi primera comunión. Si alguien no se imagina cómo me vería de novia, que venga a mi casa y observe una de las tantas fotos del día en que recibí al “Tatita Dios”. ¡Larga vida al merengue! ¡Y a la diseñadora del sentador atuendo!
Pero no contenta con lucirme en mi primera Comunión, también quise mostrar mis atributos en las primeras comuniones de mis hermanos. En la del “Palito”, por ser, usé un lindo repollo, esta vez tirando para el morado, con un enorme rosetón en frente. EL peinado lengüetazo de vaca también fue exclusivo para esa ceremonia. Debo haber sido la niña más primorosa del día.
Para la de Gonzalo, en cambio, opté por una tenida más sobria. Para no opacar a mi hermano. El vestido: era una solerita estampada con flores. Encima mi madre me calzó una chaqueta café que complementé graciosamente con unos zapatitos de taco del mismo tono. Toda una princesita.
Tenidas que no debí haber usado hay por doquier. Siempre está la horrenda jardinera que me puse cuando nació la Cote y que enloda todo tipo de acierto fotográfico de la pequeña criatura. También las tétricas poleras cítricas con caritas felices y florcitas verde limón y naranjas. Recuerdo incluso haberlas usado bajo la jardinera!!! También están las típicas poleras estampadas con un gran mickey mouse o con frases del tipo “Yo amo ecuador” o “born to be wild”. Las mismas que Coni Hola luce hasta el día de hoy. No Cono?
Pero no contenta con haber echado a perder mi imagen en las tierras del Ecuador, sentí el imperioso anhelo de externalizar mi carrera de mal gusto. Partíamos de vacaciones a Estados Unidos y yo tenía que adquirir algún tipo de short para lucir frente a Mickey Mouse. La oferta en Ecuador no era muy amplia, por lo que mi madre se las tuvo que ingeniar. Hasta que en una tienda encontramos “shorts” bien bonitos, con los más lindos estampados. Aunque venían en tonos más bien masculinos, seguían siendo idóneos para ser combinados con las poleritas coléricas. ¡Y cómo no iban a ser masculinos! Si cuando llegué de vuelta del imperio disney mi madre me confidenció que a los chorcitos, el ingenioso vendedor les decía boxers… Fashion emergency why didn’t you help me?
14.5.06
Chorando si foi watanegui consup
Cuando estaba en el colegio, mis recreos los gastaba bailando a lo “chica mayonesa” del extra jóvenes, arriba de la tarima de la sala. Mis compañeras de curso pueden dar fe de semejante asesinato de imagen. Años más tarde, analizando el por qué yo hacía el ridículo de forma gratuita (además del afán por quemar calorías), descubrí que no había en mi una motivación lógica para danzar así, sin media dosis de pudor. Lo que pasaba es que la música me poseía. Tanto, que los compases de la mayonesa me llevaron a hacer el show en un sinnúmero de eventos, incluso en cumpleaños de gente desconocida. Y después dicen que todo tiempo pasado fue mejor…Pero en fin, centrémonos en la música. Sin duda que la Mayonesa constituye una de las tantas melodías sinfónicas que han deleitado nuestros selectos oídos a lo largo de la historia. Es de esas canciones profundas, que calan en lo más hondo de nuestra alma y nos llevan a cuestionarnos las preguntas más fundamentales de la existencia humana. “Y haciendo palma y arriba y arriba ese coro que arranca y canta y dice, bate que bate…el chocolate…”. Una frase de semejante composición gramatical, de tan perfecta sintaxis, debió ser incluso traducida al portugués para que los verdeamarelhos pudieran deleitarse con esas rimas sonoras. “Bachi que bachi…” rimaba su versión.
Pero así como antaño fue la mayonesa, innumerables temones de agudas letras han plagado las radioemisoras. He aquí un repaso por los grandes hits reflexivos de los últimos tiempos.
El primero de los que debo tener memoria es la Lambada, esa canción pegote que uno danzaba como si estuviese en la más urgente necesidad de visitar las casitas. Esa que hacía que la morenaza del video se contorneara con una facilidad envidiable y que debe haber dejado en ridículo a cuanto imitador pululaba por las pistas de baile. Si alguien cantó con frenesí la letra completa del “chorando si foi” en perfecto lusitano, que me lo haga saber. Larga vida a la Lambada. Post aparte merecen las albas tenidas de todos los tripulantes de la embarcación del “clip”.
El segundo megahit de profundas reminiscencias es la bucólica Sopa de Caracol. El que crea que en la actualidad el mundo va en picada, está totalmente equivocado. La humanidad tocó fondo alrededor de los 90 cuando además de contonearse con La Lambada vociferaban vocablos como el sabrosísimo “Watanegui consup, Wuli wani wanaga”. Jupe, jupe. Ahora, las dos canciones juntas en un matrimonio deben haber hecho dinamita. Si se le agregan los jopos capilares y las pompas textiles, se produce una zambacanuta sin par. Si algún día me caso, prometo que después del galeón español, pongo juntas la sopa de caracol y la lambada. Creo que acabo de espantar a cualquier posible candidato.
El tercer temón de profundas letras es la Macarena. Pobre las cabras que en aquella época llevaban por nombre el pegote estribillo del tema. Debe haber sido como llamarse César en el mejor momento de 31 minutos. Pero bue, como ya acoté que Pattyjelen danzaba la Macarena a cambio de cerveza, sólo puedo agregar que a la hora de hacer el saltito, ella siempre caía para el otro lado. En cuanto a la letra, es de culto el “Macarena tiene un novio que se llama, que se llama de apellido Victorino, y en la jura que bandera del muchacho se la vio con dos amigos”. Me evoca a mi propia jura de bandera… bueno, a los respetos que le presenté a la bandera ecuatoriana, el día en que mis compañeras sí juraron. Costumbres del norte.
Como con esto de la música uno pierde las dimensiones del tiempo no sé a qué época corresponden con precisión. Pero de que lo suyo es una volada metafisica espiritual no cabe duda. No pudo estar hablando de otros que de los afeminados “Locomía” con su insondable “locobox” ¡Rumba zamba mambo! Métale traje brilloso y morado, métale voz cafichona (voz de barry white para los más seniles), doble la manito y tienen a todo un locomía. El abanico se vende por separado.
Ahora, ya de lleno en nuestra época, hay que hacer mención a los próceres de la era: Daniel Luna y su besito Cachichurris, las Ketchup y su Aserejé, Christell y su Mueve el ombligo, Cuentos de la Cripta y su Gato Volador y, cómo no, Axé Bahía y TODAS SUS CANCIONES.Cualquier otro hit que los haya hecho cavilar siempre es bienvenido. El Sau Sau no cuenta porque es burlarse del pascuense que todos llevamos dentro. O no Chico Zaldivar?
1.5.06
La esperanza, ¿lo último que se pierde?
Parafraseando a la excelsa Hannah Arendt, es el ocio el que permite la reflexión. Justamente fue en un día de ocio, cuando con mi amiguita Chani empezamos a reflexionar sobre el popular dicho que plantea la siguiente afirmación: “la esperanza es lo último que se pierde”. Caracterizadas por nuestro profesionalismo y labia, Daniela (Chani es muy poco académico) y yo, pusimos en jaque semejante juicio, llegando a conclusiones impensadas.A modo de resumen: la esperanza, en definitiva, NO es y nunca será lo último que se pierde. Veamos el esquema estructural que con la mentada investigadora planteamos.
La problemática originada por la afirmación, alude a lo último que se pierde. Pero para poder llegar al último término, primero hay que inspeccionar la periferia de la teoría. Es así como llegamos a acotar que lo que primero se pierde SIEMPRE es la DIGNIDAD. Los hombres lo habrán notado en las noches de alcohol. Las mujeres, cuando sus frágiles y endebles cuerpecitos (claramente no el mío) han rodado con poca gracia por las escaleras. Cualquier dama que haya perdido el equilibrio en una escalera pública, sabrá y servirá de testigo fehaciente de que la dignidad es lo primero que se pierde. Y pucha que cuesta recuperarla (mal que mal, no será corto el periodo en que sus amigos le recuerden semejante papelón, una vida si cayó con las patitas separadas).
Una vez aclarada la primera disyuntiva, podemos expresar que es el turno de la esperanza. Esta expresión suponemos no merece análisis, en tanto en cuanto, es manejada por hordas de generaciones (no confundir con gordas degeneraciones).
Pero lo novedoso de la teoría viene recién aquí. Qué se pierde después de la esperanza?
Dada la fascinación por los alimentos (no necesariamente sanos y balanceados) con Daniela hemos querido sugerir que el APETITO se pierde después que la esperanza. Reafirmamos el caso con el siguiente ejemplo. Julito cuenta con la ESPERANZA de que no reprobará su ramo. Recibe la llamada de Susanita quien le confirma que su calificación es igual y no superior a 3,94. Julito se desanima, perdió la ESPERANZA. Pero Susanita lo invita a comer para pasar las penas. De nuestro marco conceptual se desprende que Julito siempre aceptará dicha invitación. ¿Por qué? Porque el apetito se pierde después que la esperanza.El ejemplo anterior nos sirve para ilustrar la siguiente categoría. Porque después del APETITO,
hay un nivel más. En otro términos hay un elemento que perdura más que la DIGNIDAD, más que la ESPERANZA, y ciertamente más que el APETITO. Este elemento es la IGNORANCIA. En un primer momento pensamos que este ítem era lo último que se pierde. Pero la afirmación fue apresurada. Sí, llegamos al consenso de que es muy difícil perder la IGNORANCIA. Es más, hay gente que con gracia la mantiene por toda su vida (un salud por esas almas perseverantes!). Pero volviendo al caso de Julito: él perdió la Dignidad (al ir a llorarle al profesor que le subiera la nota); perdió la Esperanza (se echó el ramo); perdió el apetito (comió todo lo que Susanita pudo costear) pero aún así sigue siendo ignorante (todavía no maneja las materias de su ramo).Ahora, Julito es ignorante. En una conversación, sus padres parlotean sobre el drama en
Chechenia (ver Bridget Jones) y Julito no tiene comentario alguno que realizar. ¡Claro! Julito es ignorante. Pero él aún tiene una salida!! Y ésta es tomárselo con humor. Por ende el escalafón pasa a ser engrosado por la indefectible herramienta que tanto pregonaba Patch Adams: la risa. Mal que mal el esquema se aplica a la perfección en su caso. Su enfermos podían ser poco DIGNOS (las batitas de los hospitales suelen serlo); podían haber perdido la ESPERANZA de salir bien parados de la clínica; las jaleas y las sopitas los habían hecho perder el APETITO y probablemente todos IGNORABAN su cuadro médico (tuve un flashback: “rosario, te vamos a realizar una artroscopia”. “Comprendo doctor”). Pero cuando los pacienteS de Patch creían que todo estaba perdido, llegaba el payasito a reírse con ellos. Conmovedora escena: El humor es lo antepenúltimo que se pierde.Para aquellos optimistas que creían que el humor puede salvar el mundo, nuestro siguiente escalafón puede tirar su teoría por la borda. Mal que mal, hay un factor que supera al humor y que prácticamente lo supera todo: LA LATA.
Hace años con Daniela planteamos “la teoría de la lata”. En ella esbozábamos que la lata lo supera todo. Por ejemplo. Julito tiene hambre y debe ir a la cocina para obtener su emparedado de pepinillos. Si a Julito le da lata ir a la cocina, lo más probable es que no se desplace en lo absoluto en pos de su sándwich. Otro caso, si Susanita tiene que estudiar para vencer así su ignorancia y le viene la lata, lo más probable es que Susanita persista en su ignorancia y se quede dormida. ¡No la blasfemen! Simplemente le dio lata.
Veamos el esquema C. Cómo la lata supera el humor. Julito se sabe un buen chiste, aunque en realidad es bastante largo. Julito se dispone a compartir el chiste con Susanita, pero se da cuenta que es muy largo y le da lata contarlo. Lo más probable es que Julito se abstenga de decir “Susanita, te cuento un chiste?” simplemente por lata (cuantas veces ustedes lectores no se han visto en aquella disyuntiva?).
Pero bueno, hay algo que todavía es más difícil de perder y que constituye el último eslabón en nuestra cadena de “lo último”. Y ello es “El rollito de pan”.
Grafiquémoslo primero a modo de caricatura. En capítulos anteriores Julito, un niño rollizo,
perdió la dignidad, la esperanza, el apetito, la ignorancia, y el humor. Todavía tenía lata, pero decidió salir adelante y hacer ejercicio. Su figura era poco agraciada, adiposa y robusta. Un rollito panero lo hacía poco atractivo a los ojos de Susanita. Julito venció la lata medular que le producía hacer abdominales. El hombre se esforzó, perseveró, transpiró, sufrió y casi desfalleció. Cuando Julito, luego de tan magnificente esfuerzo llegó al baño de su casa, se levantó la polera y vio… que aquel bastardo rollito panero seguía ahí. Fue entonces cuando Julito se dio cuenta que “el rollito de pan es lo último que se pierde”.PD: A José Andrés, asiduo lector, quien ciertamente aún no ha perdido su rollito panero.
30.4.06
AUTORETRATO
22.4.06
De Golgi, Cooper y Baldor
Corría algo así como primero medio y yo, en una tarde de esfuerzo, tuve que cocinar una enorme y asquerosa jalea transparente. La gran masa tenía pedazos de tomate, pimentón verde, varias lentejas, choclitos, brócolis y cosas por el estilo. Claramente la refinada receta no era para servírsela. No, no. La gran masa no era otra cosa que una connotada tarea escolar: una célula. Es así como uno se da cuenta del sinnúmero de idioteces que te enseñan en el colegio. La lista es larga, revisemos:La clase de biología solía ser generadora de inútiles conocimientos. O si no que alguien me explique de qué sirve saber que la célula tiene ribosomas, vacuolas, mitocondrias, membrana celular, retículo endoplasmático en sus versiones lisa y rugosa, y cómo no, un aparato de Golgi?? Creo que podría haber estado el resto de mi vida ignorando tales cosas y aun así podría haber dormido bien en la noche. De todos modos, qué choro sería tener un elemento celular con tu propio apellido!. El “filamento de Zanetta”, la “dendrita de Bruna”, la “burbuja de Argandoña”, en fin. Hip hip hurra por Golgi que ya lo logró!!
Sigamos, la clase de historia electivo también aportaba datos inútiles. La miss nos tuvo fácil 13 clases haciendo un mapa por cada una de las regiones del país. La carta debía incluir parques nacionales, monumentos históricos, museos, lugares conocidos, productos estrellas de la zona, árboles, animales, casas de reposo, bombas de bencina, bibliotecas, hospitales, malls, gimnasios solariums y todo detalle inútil que un mapa puede tener. Quizás es un tanto exagerado. Lo que sí tuvimos que aprender fue la inútilmente larga lista de climas del mundo. Pido por favor que alguien me diga pa qué cresta sirve eso!!! O ustedes creen que antes de viajar a algún lado (as if) voy a preguntar: ¿ese país tiene un clima del tipo tundra? ¿Polar ártico? ¿sabana? ¿o estepárico de altura? Mmm, no mucho.
Siguiendo con el recorrido siempre está la disciplina olímpica, más conocida como test de Cooper. Con una mano en el corazón: ¿cuál es la idea de hacernos correr como sacos de papa por todo el colegio? Y pa más remate humillarnos con el cronómetro!! No contentas con eso, en el colegio además nos enseñaban a jugar “Hoyo”, a patinar y a hacer steps al glorioso ritmo de Aqua. Cada vez que escucho "barbie girl" debo correr al escalón más cercano y estirar mis bracitos cual Israel Santana en el mejor momento del Buenos días a todos, el matinal de Chile!! (por favor, si alguien lo vio alguna vez, que postee!!). 
A la hora de enlistar no puede faltar la inútil al extremo clase de química. La profesora, tenía poco talento, hay que decirlo. Después de aprendernos cada uno de los nombres de los elementos y sus abreviaciones (dato útil sólo para poder llenar los puzzles del Mercurio), tuvimos el intensivo del “mol”. Si uno le preguntaba a la docente qué es un mol, la catedrática contestaba: “niñitas, un mol es un mol”. Ah!!!!, obvio. Más claro echarle agua po oshe! Ni hablar del etanol, metanol, solutos, solventes y tanta cabeza de pescado condensada en 50 minutos de sana diversión. En todo caso, supongo que el día en que me muera, mi última frase será: "gracias oxígeno, por estar conmigo, hidrógeno, por darme vida, plomo, litio, berilio, bario, radón y estroncio, por ser mis amigos" y entonces moriré en paz. Oh sí! Chuta!, casi se me olvidó el molibdeno! (sin él, todo hubiese sido distinto).
En fin, la lista es interminable, siempre está el área del cono, el
perímetro del rombo, las propiedades de la suma, los binomios (saludos a Baldor), la leyes de kepler (nunca falta el físico que me sale con que sirven), la balsa de cuero de lobo inflado, la hipérbole, hipérbaton, la metonimia, el padrenuestro en francés, el jarro pato, el jarro zapato, el pretérito pluscuamperfecto simple, la letra de Father and son, la métrica de los sonetos, la bula inter caetera, el regalo pal día de la madre, del padre, de la abuela, del niño, del viudo, y tantas otras cosas más que gracias a Dios ya se me olvidaron. Y después dicen que el colegio es fácil!16.4.06
Po oshe
Hay cosas que el dinero no puede comprar y es en esa categoría donde entra el placer surrealista de escuchar algunas expresiones. Durante días he dedicado mi ahora pelolais cabeza a hurgar en aquellas frases de antología que sólo pueden ser dichas por personas de edá. A continuación presento una sesuda investigación que le lleva sólo un barniz de “las mejores frases oshe”. Usted, vivaz lector, se preguntará qué hace que una frase sea oshe? Bueno, básicamente su entonación y pronunciación. Por ser, las frases oshe por lo general salen del arco de perlas de viejitas. Por lo general van seguidas de un “claro pue niña”. Y terminan casi siempre con la reflexión “es que los tiempos han cambiado po’ oshe”. Ahora, si encuentran en estas expresiones una TR (por ejemplo ATROZ), se ruega invocar al Lalo Frei y su genial sentido de la pronunciación (el campeoncito habría sacado un 7 en oratoria, y según Martita en otras cosas…). Entonces, después de tanta telecháchara, les adjunto las mejores frases oshe que hallé po niña.Debo decir que lo pasé harto bien con esto de buscar frases oshe. Iba por la vida riéndome cada vez que a alguien se le salía una. Sin ir más lejos estaba en clases de Teología, cuando el profesor, suelto de cuerpo, acotó: “pasó la vieja” (díganme si no viene un po oshe al final?!).
Otro día, estando en clases, mi hmno Rafael, quien también se unió al equipo investigador, me mandó un mensajito que decía: “está meao de gato po oshe”. Tan güena frase y tan cochina también!
Y si vamos a hablar de cosas sucias siempre está la notable: “está cagando fuera de tiesto po oshe”. Sí o no que es asquerosa? Tan gráfica por lo demás.
Bueno, pero las frases oshe no son sólo oraciones hiladas (cosa que chany no podía hacer cada vez que Bernedo le hacía una pregunta), no no, también hay palabras sueltas. Entre este
selecto grupo de términos oshe, están claramente el inconfundible “setiembre”, “la botica”, “el biógrafo”, “el frigider”, “la casette” y el número mágico por excelencia: “chorrocientos”. Todas las palabras anteriores son usadas con gracia por mi abuela Concha (Concepción, madre de Pattijelen). Cosa de llegar a su casa pa que acote que hay helado en el frigider, que la botica de la esquina está cerrada, que en setiembre empieza el buen tiempo y tantas otras. Ahora, si se te ocurre contarle que alguien te invitó a salir agárrate porque de cajón que te pregunta: “¿y, por ser, te liga?”. El “¿te liga?” (repudiado por mi y mis primas) no es otra cosa que “¿le gustas?”. Como si uno pudiera contestar esa pregunta!!!
En fin, me estaba yendo por la tangente. Siguiendo con la investigación aparecen ahora expresiones que hacen relación con la vista. Yo no sé si antaño había muchos birladores, pero ya es un clásico el “estar ojo al charqui po oshe” y “al cateo de la laucha”. Como si el charqui y las lauchas merecieran ser observados por mucho rato.Por último, siempre hay expresiones que recuerdan el paso del tiempo. Para esos caso está “no estoy pa esos trotes po oshe” o “no pasó agosto”. También denota el paso del tiempo el repudiable “a este niño le echaron salitre”. Arcaísmo que generalmente viene acompañado de una palmadita en el “traste”.
En fin, expresiones “po oshe” aparecen por doquier, en todo momento y circunstancia. Como ya dije arriba es cosa de estar al cateo de la laucha. Los invito contertulios a buscar nuevas frases. No sean cobardes y postéenlas. Nada de “echar el poto pa las moras po oshe”.
6.4.06
Simplemente Patricia
Yo sabía que en la oficina de mi sra. madre, sus colegas mataban los ratos de ocio con los renglones torcidos de esta servidora. Yo sabía que se reían con mis tonteras y que ya trataban a mi madre con el apelativo de Patty Jelen. Sabía que se manejaban con soltura en mi vida (cada vez menos) privada. Hasta ahí todo bien. Si en el fondo es lindo poder alegrarles las tardes de hospital a los chiquillos de Marcoleta.Bueno, hoy mi madre llegó un poco más tarde a la casa. Resulta que la máquina con la que trabaja (que nadie se sienta aludido, estoy hablando de la máquina literalmente) se echó a perder. Hasta ahí todo sonaba como una de las típicas e interminables historias de mi madre. Esas que empiezan con “acuérdame que el regador está prendido” y que terminan con “tosca, te dije que me acordaras” y el patio abnegado (como probablemente dirán los periodistas el próximo julio despachando desde una poza).
Retomo: la cosa es que la máquina tiene nombre. Hagan sus apuestas, redoble de tambores… La máquina se llama PATIJELEN. Y estaba con la mañita (lo que son los alcances de nombre no?).
Bueno, después de semejante escena me di cuenta que era justo y necesario escribir un poco más sobre esta alma. En el fondo, le estoy dando importancia ahora a los personajes secundarios de este culebrón. Y así como Brujas tenía a la Martuca, Sucupira a Juan el Burro, Marparaíso a la Gilda Soto y Cerroalegre a la Zulema Chávez, yo tengo a mi madre.Para empezar la señora se ve calladita, corta de genio, tranquilein john wein (en palabras del gran Pedro García). Pero agárrense de las manos si la patrona se enoja. Recuerdo como si fuera ayer una ocasión en la que por un infortunio de la vida no nos querían dejar subirnos a un avión con rumbo a ecualandia. Estábamos en Pudahuel y la srta. del mesón tuvo la mala fortuna de atravesársele en el ánimo a mi madre. La cosa es que vociferando como tía Sonia mi mamá empezó a reclamarle a la pobre mártir (que alguien canonice luego a esa alma!!!). Partió así el “ritual
del insulto al funcionario ineficiente”. Dicho ritual se inicia con un sutil y cálido: “¿disculpe, cuál es su nombre? Marta? Marta buenas tardes…”. De ahí en adelante, arranquen a perderse. Para redondear la historia del aeropuerto basta con decir que terminó el monólogo con un “¿sabe qué más?, no se preocupe, usted es un pobre mono parado”. Y nosotros, los patijelencitos escondiéndonos en los baños para que no nos llevara el Sename a un hogar más idóneo.Pero así como Pati puede ser la encarnación de la ira, también le lleva dotes de humor. Es más, riéndose de las perpetuas tallas sobre ella en la cocina, ha terminado botando jugo por la nariz (chiquillos de la oficina, no la molesten por esto), llorando en el suelo de la risa, o corriendo hacia…, bueno, ustedes saben, las casitas.
Es que a la señora se la puede molestar por innumerables razones. Partiendo por su inglés. Vendedora gringa: “may i help you?” Pattyjelen: “No, i wash”. Siguiendo por su facilidad para cambiar las letras de las canciones: tengo un amor que no es amor, es desengaño!! Pablo Herrera, sacúdete en tu cripta. Y terminando por sus frases dignas de grandes pensadores. Esas no las puedo mencionar porque tendría una “leve reprimenda”.
Patty Jelen es de esas mamás que te hacen pasar vergüenza en cualesquier lugar: ya sea bailando animadamente “la macarena” en la kermesse del colegio a cambio de unas latas de cerveza; ya sea mostrándole a los amigos de mi papá los videos cuando la rosarito era guagua (sin editar la parte de la ducha); o ya sea gritando “josé luis te amo” en pleno recital de Perales, cuando toda la concurrencia estaba calladita, provocando la risa del cantautor.
Esa es Patty Jelen, la que no logra ver la E gigante del oculista; la que bota la torta recién hecha al basurero porque se taimó; la que te reta a ti cuando en realidad estabas separando la pelea de tus hermanos; la que mete al presidente ecuatoriano en un susuki para que bendiga a sus pattijelencitos; o la que te va a despertar a las 7 am para ver cómo amaneciste en tu día libre. Eso es todo sobre mi madre.
PD: si me faltó algún dato jugoso, pago porque lo posteen.
PD2: pobre del infeliz que diga que “somos dos gotitas de agua”, créanme, no son para nada originales.
24.3.06
De Gilgamesh, Flavio Josefo y Antioco.
Como algunos de uds. sabrán, este semestre me encuentro cursando (si el Supremo Hacedor así lo dispone), mi último semestre universitario. Algo así como el fin de mis mejores años.Gracias a una ingeniosa treta, trampa, artificio, artimaña, apliqué la propiedad asociativa de la suma a mis ramos optativos. Por eso, este semestre tengo prácticamente sólo clases en otras facultades. En otras palabras, juego de visita.
Tras intensos períodos de observación en las facultades ajenas, primero buscando “ganado” y luego buscando a cualquier persona que haya escuchado la lambada, creo haber descubierto características singulares de mis compañeritos. A continuación el detalle.
Facultad de Arte:
Sale una pequeña regordeta de una sala, en conjunto con su amiguita. La regordeta, luce sana, pero tiene su buena dosis de acné facial. Además se viste con motivos vomitados y camina a patita pelada por el campus. Es entonces cuando su amiguita le dice: “Te estaba mirando y ¿sabes qué palabra te describe?”. “No”, responde la musa de Botero. “¡Divina!”, acota la primera. PLOP.
Eso es la Facultad de Arte. O por lo menos, lo que veo de ella en campus Oriente. Las chiquillas se visten de formas simplemente curiosas, conversan de sus gatitos amigos que alojan en el Campus, bailan solas en los pasillos, y llegan a la Pontificia en bicicleta, para después cambiarse de ropa en los baños. Tanto es así, que le he conocido varios pares de
churrines a una chiquilla que mañana a mañana llega en buzo y después se calza sus bluejeans.Fue en clase de arte donde conocí a la Gisolle. Se sienta en el computador de al lado mío y es de lo más piola. Cuando el otro día me preguntó cómo me llamaba me di cuenta de que por fin hacía una amiga extra-facultad. Me sentí cual Milhouse. No!, cual hijo de Ned Flanders. No! Cual Rafa, en el capítulo en que le regala a Lisa la tarjeta de San Valentín (Cho cho chose me).
Facultad de Teología:

Midan sus comentarios porque es mi favorita. En esta Facultad se habla de Vespasiano, Flavio Josefo y de Antioco como quién habla de Pato y Carlita. La lengua oficial de este saber es el Griego Koyné, o en su defecto el Arameo. Todos los alumnos, o el 99% pertenecen a alguna comunidad religiosa. De hecho, la primera clase, después de decir que mi nombre era Rosario (tan ad hoc con la situación), me preguntaron a qué comunidad pertenecía. MMMM, comunidad de amigos de Daddy Yankee sirve?
En fin. En Teología a casi todos hay que tratarlos de hermanos/as; se manejan con una naturalidad en las tierras bíblicas, que hablar del Neguev, el Sinaí, Berseva (en rigor Bersheva), o el mar de Suf, es tan familiar como “Talca, París y Londres”; conocen al dedillo a cuanto personaje ancestral existe. Y por supuesto, si es que el “querido profesor” menciona un galeón, ninguno de ellos, jamás nunca lo asociaría con Tommy Rey.
Facultad de letras:
Profesora: Alumnos, alguno de uds. ha leído el Popol vuh?
(para mi sorpresa varias manos se levantan…)
Alumno: Yo profesora. El verano pasado, hice un estudio cruzado entre la Biblia, las Leyes de Manú y el Popol Vuh. Y tienen semejanzas asombrosas.
Francamente quedé epaté. Nadie se rió. Nadie lo encontró nerd. Nadie hizo un “saaaaaaa” y le pegó un cachuchazo en la cabeza. Bueno, eso es porque el diálogo anterior refleja sólo pálidamente lo que son los alumnos de letras. Sólo en letras uno puede escuchar preguntas por los “hemistiquios”, comparaciones entre Eknidú y Sancho, leer obras traducidas del acadio al español, gozar con la Teogonía y distinguir entre Eros el mayor y Eros el menor. Sólo en letras cuentan la métrica del Cantar de los Nibelungos. Sólo en letras se ríen cuando la profesora recomienda a las lolitas buscar goliardos. Y definitivamente sólo en letras el centro de alumnos te convida a algo así como un rito de iniciación llamado “El viaje del héroe”. Por la cresta, era hoy y no fui! Damn it!PD: Si alguno tiene un estudio acabado de otra Facultad, por supuesto que es bienvenido.
19.3.06
Trágame tierra en Caná de Galilea
Yo no sé si a Cupido le subieron el sueldo, o si de frentón trabaja en el MOP, pero de que este año hay más bodas que nunca, no hay ninguna duda. Sin ir más lejos, Carlita y Pato finalmente se desposarán mutuamente, luego del bullado romance en el cual me vi imbuida.Mi prima Manita, por su parte, contraerá en octubre el Sagrado Vínculo, mientras resuenan en la iglesia los compases de “Un golpe de suerte”.
Mi amiga Macristina inició la temporada de caza en los entornos escolares, al anunciar su feliz compromiso con el joven Toño. Dicen las malas lenguas que fue ella quien regaló anillo, ya que curiosamente, a los tres días contaba con Casona, Iglesia, Música, Curita, Lista de Novios y Banquetero.
Por todo lo anterior, les recuerdo que se inició la campaña de oración “pro parejo”. El que vaya a lo Vásquez, encienda una velita. El que baile en la Tirana, péguese su bailecito extra por la intención. El devoto de San Expedito, visite ya Viña city, los días 19 hay 2 x 1. Y el que me tenga menos fe, hágale una novena a Santa Rita, patrona de los imposibles.En fin. Dada la oleada de bodas, el viernes pasado me tocó a mí. Claramente como simple asistente. Fue entonces cuando recordé cuánto me agradan las bodas (no vaya ud. a pensar que es por pasar el dato). O me agradaban… Claro, porque en medio del casorio, una cuantiosa oferta ostiones y camarones me hizo remontar a tiempos inmemoriales.
Corría el año pasado cuando el siempre tortuoso parte matrimonial se avecindó en mi casa habitación. El sobrecito blanco llevaba mi nombre y, por ende, me vi obligada a convidar lolito. Gracias a Dios Federico José, quiso acompañarme por lo que partimos engalanados con rumbo a las alturas.
Fue allá cuando degusté la sabrosa cena nupcial. El timbal de jaibas de entrada francamente me tenía con la hiel en la mano. Lo deglutí gustosa sin ni siquiera temer lo que se veía venir.
Se acabo la distendida cena y en eso resuena en los hocicones (parlantes para los más finos) los alegres compases del himno de mi vida: “Tu ru ru...” Y métale cual Martuca
Sasa con el ritmo de Patricio Zúñiga, más conocido como Tommy Rey.Bailaba y zangoloteaba yo en la pista, cuando, cual Lucerito, me vino algo sobrenatural, una sensación, que no me fascina. ¡Oh demonios! Mi otrora blanca y tersa tez me picaba y tuve que partir echa un bólido al tocador femenino, en el cual las lolitas se corrían “el” mechón peinadamente despeinado.
Cuán grande sería mi sorpresa al ver mi rostro más desfigurado que el de
Michael Jackson. Más deforme que el del ogro de los Goonies. Y más colorado que poto de babuino.Tenía granitos en toda mi cara. Y picaban los condenados. No fue uno, fueron dos, fueron tres. Se tomaron a pecho eso del “creced y multiplicaos”. Fue cosa de segundos y ya tenía toda la cara tomada.
Casi en estado de shock, y en medio de la repartija de cotillón tuve que huir despavorida del casorio. Fiel amigo Pety me trajo de vuelta al hogar, donde me doparía a punta de antihistamínicos. Iba en llegando a mi casa habitación cuado divisé en el móvil del joven un papelito. El volante promocionaba nada más y nada menos que mariscos a domicilio. El chavo me había envenenado chido y yo sí que estaba reteapenada. No me quedaba otra cosa que pensar “trágame tierra”.
12.3.06
Fuegos artificiales
Hace unos días, mi prima Machu me preguntó cómo se me ocurrían las cosas para el blog. A lo que sonrojada y acholada contesté que las cosas no se me ocurrían, ¡me ocurrían! Esta es una nueva entrega de puros hechos que simplemente ocurrieron.Anoche me fui a acostar un poco apesadumbrada. Había estado intentando escribir para este medio cuando me di cuenta de que había perdido el don. Cabizbaja y abatida partí a mis aposentos con ningún otro propósito que el de dormir. Y eso fue justo lo que no pude hacer.
El Sr. Krauss (mi fiel perro) estrenaba una nueva locación en el patio. Esta vez, el territorio confinado al can era el jardín que está justo debajo de mi ventana. ¡Dicha!, clamé yo. Como era de esperar, el sabueso se anduvo impacientando porque no podía arrancar del restringido recinto. Teodoro Krauss ladraba y también los 40 perros que mi vecina “la gordis” tiene en su sucucho (he llegado a pensar que la watona inauguró un hogar de Cristo para falderos).
Al armónico ruido de los canes se agregó otro boche (del francés bochinche). Curiosamente en la ventana de mi pieza se empezaron a escuchar disparos. Nunca tan Miami Vice, pensé yo, por lo que dejé tranquilo al Mac Gyver que llevo dentro. Patty Jelena en cambio pensó que eran fuegos artificiales en honor a la gordis, así que se quedó tranquila viendo una película sobre persecuciones policiales. JA.
Recién al quinto disparo/fuego artificial, me asomé a la ventana. En realidad, esperaba encontrar a algún cabro chico ruidoso al cual manifestarle civilizadamente mi descontento para con sus estruendosos juegos. Cuando tenía mi artillería de garabatos preparada, al mejor estilo Pamela Díaz, me di cuenta de que el panorama exterior no era tan lúdico. Mi casa estaba rodeada de carabineros (definitivamente un amigo siempre). Cerca de 12 autos entre radiopatrullas, furgones, capachas móviles y vehículos de investigaciones, rodeaban mi casa habitación. Caramba, pensé yo. La Gordis viene a saludarme. Así es que bajé corriendo las escaleras, todo esto en una sentadora camisita de dormir y llegué donde mi todavía calmada madre. ¡Mamáaaaa! ¡¡¡Los pacos tienen rodeada la casa!!!, le dije tranquila (muusho). Mi madre saltó de la cama, subió al segundo piso con linterna y celular en mano y activó la alarma. 
Nos asomamos a la ventana y unos cinco carabineros nos gritaron que abriéramos la puerta. ¡Oh chanfle! En verdad el problema es conmigo. Les abrimos la reja y los efectivos hicieron ingreso a la residencia, la que al momento del atraco tenía sólo dos moradoras. Los pacos revisaron todo el patio, con pistolas y linternas en mano. ¡Esto sí es Miami Vice!
Entraron a la pieza de la Nina en el patio y revisaron todo ahí. Yo me sentía en La Legua II. Pero no hallaron nada. Cerraron la puerta de la piecita y se fueron de mi casa a la de al lado. Con Patty la hamburguesa nos limitamos a circular por el 2do piso. Ella hablaba por celular mientras yo me vestía por si llegaban los medios. Y en eso, nos asomamos para revisar el patio, con linterna en mano y la puerta de la pieza de la Nina estaba abierta. OH MEIN GOTT!!!
Quizás era el espíritu del Tila!!!. Quizás me andaba buscando por haberme mofado tantas veces de él!. Quizás hasta andaba con el cable de la máquina de escribir para ahorcarme a mi también!!
Bueno, los carabineros entraron a la casa de al lado y fue ahí donde encontraron al antisocial. El ladronzuelo, que había asaltado una casa en La Reina (quizás la mansión de la calle “Se Piola”) estaba en el clóset de la pieza de la nana de al lado. ¡Claro! El pillo se metió primero en nuestra pieza de servicio y como no tiene clóset nos despreció y se fue pal lado. Por lo menos nos supo honrar con el placer de tenerlo en casa.
La cosa es que sacaron al manilargo, lo metieron en la capacha y se lo llevaron a la Posta 4 porque estaba herido. Fue ahí cuando mi mamá y yo salimos a la calle y nos encontramos con que TVN estaba en la escena del crimen. Para que estamos con cosas, me vi nuevamente en LUN: “Brutal atraco en la casa de la Chica precisa”. Pero no quise hacer declaraciones.
Pero bueno. No eran fuegos artificiales, era crónica roja pura. Es que en el fondo si ya había hablado de contingencia internacional, de actualidad nacional, de farándula y de vida social, era evidente que faltaba el post policial. El ladrón lejos de extraer sustancias y especies, vino a hacer algo mejor: me dio tema para el blog. Gracias Sr. Ladrón por favor concedido. Vuelva cuando quiera, lo esperaremos con el closet abierto.
PD: ahora sí que puedo decir que vivo en Av. El hampa esquina Av. El lumpen.
4.3.06
Juicy moments
Mi post anterior fue incomprendido. Fue leído en tono serio cuando en realidad no era otra cosa que puro jugo 100% natural, una burla al sistema bloggero y, por qué no, una invitación a dar jugo.Todo esto me llevó a cavilar concienzudamente sobre el inigualable y liberador proceso de dar jugo. “Que lindo es tener, para dar…” dicen por ahí. Es entonces cuando vienen a mi cabeza las imágenes de Paulina Nin vestida de araña, leona y medusa posando en el patio de su casa para una ¿connotada? revista. Qué fue eso? Puro jugo!! (aunque no sé si 100% natural).
Grandes jugos en la historia de la tv hay por doquier. Así como también hay grandes jugos personales. A continuación un resumen de mis 5 más jugosos jugos.
5.- En el quinto lugar aparece el trío “Baila o te aforro” un
conjunto que, al igual que “Locomía” o “Sandy y Junior” lo tenía todo para el éxito. Componíamos música con un estilo fusión electro-trance-altiplánica, lo que nos diferenciaba de las otras agrupaciones en el mercado. Incluso “Baila o te aforro” llegó a tener página web y seguidores varios. Nuestro hit “Chany de la pobla” pegó más que el gato volador. Les dejo una imagen de una de nuestras presentaciones en la universidad.4.- El cuarto momento más jugoso también fue incentivado por las integrantes de la banda hit
del momento. Morelia, una de las líderes del conjunto estaba de cumpleaños. Según ella su tierra natal es Colombia, pero el resto del curso sabe que en el fondo ella es oriunda de Morelos, México (Áxcale!). Es por eso que no dudamos en llevarle un show idóneo para celebrar su natalicio. El atuendo de “Lucerito” debe ser por lejos una de mis tenidas favoritas y más sentadoras. El sombrero se vende por separado.3.- En la tercera posición aparece un jugo superlativo. Nada más y nada menos que la historia de mi menisco. Han oído un jugo
semejante? Aunque el cuento esté manoseado, lo resumo. Primera escena, mi rodilla se “resiente” en un partido de “Hoyo” (disciplina similar al vóleibol, practicada durante las horas de gimnasia). Segunda escena, la rodilla watea al saltar la reja del colegio para la fuga masiva de nuestro curso (un inmovilizador por varios días cierra este capítulo). Tercera escena, me metí en la casa de mi perro, jugando a las escondidas. Resultado? La rodilla se desencaja. Cuarta escena, me senté en el suelo a ver tele. Me paré ágilmente. Rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco. Resultado? Artroscopia y extracción del pequeño y averiado menisco.2.- Casi acreedor del galardón al momento más jugoso fue el difundido video de la fiesta de graduación. Mi amiga Begoña Ortega estaba cargo de los elementos multimediales a la hora del dancing. Como siempre, no encontró nada mejor que reírse del jugo ajeno, actitud que sin duda alabo y pondero. Pero la dicha se terminó cuando todo el jolgorio me vio bailar la mayonesa en la tarima de mi sala o cantar “Nunca te haré llorar” (sí, el hit de los backstreet en español), sobre el escritorio del aula de clases. Como diría el Peti, quien también vio la cinta: Valor!, mucho valor.
1.- Sin duda y probablemente con el apoyo de los asistentes a semejante sarao, el momento
más jugoso de mi historia fue el fenómeno llamado fiesta pop. Todo esto, al igual que los jugos anteriores se trató de jugo 100% natural, as always! Mi amiga Chanis caritatis prestó sus aposentos para este engendro al cual todos los asistentes debían acudir ataviados con sus prendas más ochenteras. Las paredes estaban decoradas con fotos de Gloria Trevi, Fey, Paolo Meneguzzi y el gran Eros Ramazotti, extraídas de revistas Miss 17 (tiene onda, es alegre, divertida y diferente ¿como yo?). En fin. Éxitos como la Lambada, el Popurrí de Pandora o el Límite de Aleste, alegraron la velada. Los atuendos dan para un post aparte. Celia Cruz, Mario Bross, Madonna (like a birthday) y A.J (backstreet back) engalanaron la jornada. Por mi parte, días antes del magno evento, acudí al closet de “las niñitas Correa”. Ahí fue donde hallé los magnificentes aros con figuras aterciopeladas, o las manguitas estilo bolero, brillantes y arrepolladas. Los zapatos reina eran de mi madre y el cintillo grueso de mi propiedad. Así conformé mi look más jugoso, el que incluso fue bautizado como “Sarita Mellafe”. Gran jugo que quedó plasmado en una cartulina del recuerdo. La Fiesta POP, como decía su flyer, no fue otra cosa que puro placer culpable.PD: Cualquier otro jugo memorable, es bien recibido en forma de post.
PD2: Al gordo, por ser mi jugo favorito.

