Cuando era chica (sí, antes era todavía más chica que ahora), solía ver harta televisión. La cosa es que los viernes en la noche daban en “telecentro” (recuerden que estamos en Ecuador), un programa de lo más tandero. De partida el canal era guayaquileño, todo lo que es tropicumbia bailable 24 horas al día. Más ordinario que la teleferia. Y de llegada no sé qué banana-executive le dio a un tal “Polo Baquerizo” la franja estelar.
El Polo era un flacuchento esmirriado que conducía “Haga negocio conmigo”, la versión criolla de “Sáquele partido a su dinero”. Hay que decirlo, el programa entero era nefasto, todo lo que es bazofia. Pero había una sección que yo podía esperar por horas: cuando Polo bailaba una canción inventada por él mismo. Bella Catalina, mi nana de entonces, y yo, gozábamos como chancho en el barro con la demostración de talento del famélico conductor. “Ya jabibe ya yuné” (perdón si ofendo al mundo árabe), versaba la letra de su excelsa tonada, mientras él movía sus presas y pegaba psicodélicos saltitos. Simplemente su meneo era de antología.
Gracias a que encontré una noticia con las 3 décadas al aire de Haga negocio conmigo, me puse a pensar en los grandes programas de tv que he visto. Y pucha que he visto tele… Por eso, he aquí un compendio.
Si vamos a hablar de televisión de calidad, creo que tengo que partir por Nubeluz. Nunca en la historia de la televisión se había visto una dupla tan dinámica y chispeante como la de Almendra Golmesky y Mónica Santa María. Nunca se había conocido misterio tal como el del contenido de los conitos para los vencedores, una generación completa debe estar marcada por semejante secreto. Y demás está decir, jamás nunca la televisión había oído música de cámara como la de las hermosas tonadas que vociferaban. Es más, yo no sé cómo al gobierno no se le ha ocurrido implementar la letra de “papi papi papi deja de fumar” en las cajas de cigarros. Sería un acierto mediático sin par.
Si seguimos avanzando cronológicamente lo siguiente que viene a mi memoria es Juanito la Rivera, ya sea en su éxito Supermarket o animando el festival del huaso de Olmué. Es que en realidad, cualquier programa animado por Juanito estaba marcado con la estrellita de la gloria. Si hubiese animado el tiempo, o la moda al día (un tributo a Beatriz Vicencio y place Vendome), cualquiera de esos micro espacios habría reventado en rating. Vértigo habría sido verdaderamente extremo con este hombre en el arte de la conducción. Más aún, qué me dicen si lo hubiese acompañado Enrique Maluenda? No me despegan nunca más de la tele.
Bueno, de la misma época de Juanito, son el Pollo Fuentes y Julito Videla. Con “Éxito”, y “Acompáñeme” hacían que almorzar con la tele apagada fuera simplemente un sacrilegio. Prefería el ayuno a no ver las ampolletitas titilantes del show del Pollo Fuentes. Qué bellos tiempos aquellos…
Y yo me pregunto, cómo la tele derrochó tanto talento teniendo a estas tres estrellas al aire al mismo tiempo? Si a esto se le agrega el incomparable Video loco de los tiempos de Jorge Zabaleta y Savka Pollack o el sinpar MA-RA-VI-LLOZO, de Javier Miranda y la Yoya Martínez, tenemos de resultado una verdadera televisión de servicio público. O sea, si alguien tenía cable en esa época simplemente era un traidor a la patria. Porque, las cosas como son, ¿qué era la BBC al lado de esta parrilla programática? Nada!
Y eso que todavía no llegamos al tan tan notable Sábado Gigante (al cual ya le dediqué un post anterior). En realidad, ahora me doy cuenta que en algún minuto tuvimos una televisión opulenta. Con don Francis cambiándose de gorrito entre cantante y cantante. O cantando Otto Krauss. Como diría mi abuela: un lujo asiático.
Después de este tributo a los caídos, creo que me toca mencionar los más notables Talk shows que he visto. Partiendo por Christina, la rucía teñida que según creo inició el género. Y luego? Bueno Laura en América, la Doctora Polo, El diario de Eva, Mónica y tantos otros. La frase “Señolita, es que este señol se ha llevado mi baby, la visa y los dólare”, de una tensión dramática única, para mi gusto debiera estar incluida en el himno nacional. Mal que mal, si ya sacaron un párrafo, qué importa meter otro? No don Eusebio?
Y si paseamos por la televisión de los últimos tiempos, no puedo abstenerme de comentar Protagonistas de la Fama. Lejos, pero lejos la escena que más me ha hecho reír en la televisión chilena es aquella de Francesca gritando desde el balcón: Gomeo Gomeo, dónde estás que no te veo? al sin igual Chicho. Esa Francesca de verdad que tenía gracia. El Canal 13 debió haberle firmado un contrato indefinido apenas salió del reality. Si me preguntan, yo la habría puesto de conductora de Teletrece. Canal 13, quizás todavía les resulta…, les cedo mi idea.
Me quedan programas notables en el tintero. Y éxitos inigualables como la Vicky y la Gaby, Yerko, Venga Conmigo (y esos emotivos reencuentros familiares), todos los de Paulina Nin, todos los de César Antonio Santis, las noticias con Cecilia Serrano o Sal y pimienta con Vodanovic. PEro este recuento no sería nada si no menciono a Los Venegas. Esa familia chilena que nos conquistó el corazón. Vítores, Albricias y parabienes a ellos. Sobre todo al Pink y al Compadre Moncho: el personaje televisivo con más prestancia que jamás se haya visto. Si yo pudiera pedir un deseo pa mi cumpleaños, sería simplemente salir en un capítulo de los Venegas. Más ahora que van a hacer su película… (gracias Chani por la noticia).
El Polo era un flacuchento esmirriado que conducía “Haga negocio conmigo”, la versión criolla de “Sáquele partido a su dinero”. Hay que decirlo, el programa entero era nefasto, todo lo que es bazofia. Pero había una sección que yo podía esperar por horas: cuando Polo bailaba una canción inventada por él mismo. Bella Catalina, mi nana de entonces, y yo, gozábamos como chancho en el barro con la demostración de talento del famélico conductor. “Ya jabibe ya yuné” (perdón si ofendo al mundo árabe), versaba la letra de su excelsa tonada, mientras él movía sus presas y pegaba psicodélicos saltitos. Simplemente su meneo era de antología.
Gracias a que encontré una noticia con las 3 décadas al aire de Haga negocio conmigo, me puse a pensar en los grandes programas de tv que he visto. Y pucha que he visto tele… Por eso, he aquí un compendio.
Si vamos a hablar de televisión de calidad, creo que tengo que partir por Nubeluz. Nunca en la historia de la televisión se había visto una dupla tan dinámica y chispeante como la de Almendra Golmesky y Mónica Santa María. Nunca se había conocido misterio tal como el del contenido de los conitos para los vencedores, una generación completa debe estar marcada por semejante secreto. Y demás está decir, jamás nunca la televisión había oído música de cámara como la de las hermosas tonadas que vociferaban. Es más, yo no sé cómo al gobierno no se le ha ocurrido implementar la letra de “papi papi papi deja de fumar” en las cajas de cigarros. Sería un acierto mediático sin par.
Si seguimos avanzando cronológicamente lo siguiente que viene a mi memoria es Juanito la Rivera, ya sea en su éxito Supermarket o animando el festival del huaso de Olmué. Es que en realidad, cualquier programa animado por Juanito estaba marcado con la estrellita de la gloria. Si hubiese animado el tiempo, o la moda al día (un tributo a Beatriz Vicencio y place Vendome), cualquiera de esos micro espacios habría reventado en rating. Vértigo habría sido verdaderamente extremo con este hombre en el arte de la conducción. Más aún, qué me dicen si lo hubiese acompañado Enrique Maluenda? No me despegan nunca más de la tele.
Bueno, de la misma época de Juanito, son el Pollo Fuentes y Julito Videla. Con “Éxito”, y “Acompáñeme” hacían que almorzar con la tele apagada fuera simplemente un sacrilegio. Prefería el ayuno a no ver las ampolletitas titilantes del show del Pollo Fuentes. Qué bellos tiempos aquellos…
Y yo me pregunto, cómo la tele derrochó tanto talento teniendo a estas tres estrellas al aire al mismo tiempo? Si a esto se le agrega el incomparable Video loco de los tiempos de Jorge Zabaleta y Savka Pollack o el sinpar MA-RA-VI-LLOZO, de Javier Miranda y la Yoya Martínez, tenemos de resultado una verdadera televisión de servicio público. O sea, si alguien tenía cable en esa época simplemente era un traidor a la patria. Porque, las cosas como son, ¿qué era la BBC al lado de esta parrilla programática? Nada!
Y eso que todavía no llegamos al tan tan notable Sábado Gigante (al cual ya le dediqué un post anterior). En realidad, ahora me doy cuenta que en algún minuto tuvimos una televisión opulenta. Con don Francis cambiándose de gorrito entre cantante y cantante. O cantando Otto Krauss. Como diría mi abuela: un lujo asiático.
Después de este tributo a los caídos, creo que me toca mencionar los más notables Talk shows que he visto. Partiendo por Christina, la rucía teñida que según creo inició el género. Y luego? Bueno Laura en América, la Doctora Polo, El diario de Eva, Mónica y tantos otros. La frase “Señolita, es que este señol se ha llevado mi baby, la visa y los dólare”, de una tensión dramática única, para mi gusto debiera estar incluida en el himno nacional. Mal que mal, si ya sacaron un párrafo, qué importa meter otro? No don Eusebio?
Y si paseamos por la televisión de los últimos tiempos, no puedo abstenerme de comentar Protagonistas de la Fama. Lejos, pero lejos la escena que más me ha hecho reír en la televisión chilena es aquella de Francesca gritando desde el balcón: Gomeo Gomeo, dónde estás que no te veo? al sin igual Chicho. Esa Francesca de verdad que tenía gracia. El Canal 13 debió haberle firmado un contrato indefinido apenas salió del reality. Si me preguntan, yo la habría puesto de conductora de Teletrece. Canal 13, quizás todavía les resulta…, les cedo mi idea.
Me quedan programas notables en el tintero. Y éxitos inigualables como la Vicky y la Gaby, Yerko, Venga Conmigo (y esos emotivos reencuentros familiares), todos los de Paulina Nin, todos los de César Antonio Santis, las noticias con Cecilia Serrano o Sal y pimienta con Vodanovic. PEro este recuento no sería nada si no menciono a Los Venegas. Esa familia chilena que nos conquistó el corazón. Vítores, Albricias y parabienes a ellos. Sobre todo al Pink y al Compadre Moncho: el personaje televisivo con más prestancia que jamás se haya visto. Si yo pudiera pedir un deseo pa mi cumpleaños, sería simplemente salir en un capítulo de los Venegas. Más ahora que van a hacer su película… (gracias Chani por la noticia).