23.1.06

El non grato bañador

Hay cosas que te ayudan a disimular todo tipo de excesos. Chalequitos, chaquetitas, polleritas y hasta pantimediass que te permiten ocultar los desenfrenos cometidos a la hora del buen comer. Todas prendas sentadoras, pret a porter, accesibles y combinables. Hasta Patronato’s o Lider’s (léase laiders) boutique venden colecciones completas que favorecen el look de cualquier simple mortal. Y todavía más, a vuelo de pájaro pasarían por confecciones de alta costura y, claro está, alto costo.
Pero ni el glamour de Lider, ni el exclusivo Patronato y mucho menos los grandes diseñadores han logrado confeccionar trajes de baños sentadores. Ni hablar de bañadores que en lugar de mostrar oculten los embates del sedentarismo, trajes de baños misericordiosos que se apiaden de la víctima que deberá lucirlos cual Shamú en la orilla de la mar.
La mayoría de los diseñadores son hombres, por lo que pedirles que entiendan cuán incómodo puede ser el modelito playero es casi imposible. Además, el paso de los años resulta tortuoso. La vergüenza y el pudor van aumentando en forma perfectamente proporcional al número de velitas que aparecen en la torta. Si de menor una corría feliz por dunas y toallas ajenas intentando ser la mejor croquiescalopa, la escena se volvería dantesca 20 años después. Aunque pensándolo bien, la croquiescalopa podría ser la alternativa para ocultar todo aquello que no merece ser mostrado.
En el estío es cuando me cuestiono por qué no nací en el medio oriente, o por qué Valentino no ha creado todavía una burka chic digna de ser imitada en el borde costero.
Con la llegada de Evo al poder, y por ende la arremetida de la Bolivian fashion, pensé que ahí podía haber una solución. Llegó la hora de chalecos multicolores, ponchos de alpaca y quizás hasta ojotas del tahuantinsuyo, pensé. La esperanza estaba puesta en la colección primavera verano, pero después reparé en que si había una prenda que no sería incluida en la colección boliviana esa sería el traje de baño.
Sé que la repelencia a lucir lo propio es una sensación compartida por muchas féminas pudorosas. El problema es que nadie toma acciones al respecto, nadie ha iniciado un sumario interno, nadie ha empezado el debido proceso. Quizás la ballena del Támesis tenía esa noble intención, pero ya ven: zozobró.
Por lo pronto, y a modo de protesta, esta Shamú no visitará la mar. Empiezan las vacaciones bolivianas.

21.1.06

La izquierda tiembla cuando la derecha se moviliza

El ocio estival me tiene mal. Tener tanto tiempo para la reflexión no puede ser saludable. Es así como he llegado a trágicas y amargas conclusiones: la senilidad se acerca a pasos agigantados.
He analizado uno a uno los síntomas de la vejez y no he podido sino confirmar mi teoría. Soy una anciana. Vamos por partes.
El primer mal síntoma se viene manifestando hace tiempo: además de un par de canas desubicadas, he apreciado una incipiente pérdida capilar. Aunque el fenómeno se viene haciendo notar hace una docena de meses, ahora ha cobrado un inusitado ímpetu. La melenita Illapu cada vez es menos frondosa. Lo que son las vueltas de la vida… cómo pasamos de la abundancia a la escasez.
Para continuar con los achaques tenemos los ya habituales dolores de rodilla. Mi amigo menisco es como el mejor de los auspiciadores: está siempre presente en los grandes eventos y verano 2006 no podía ser la excepción. En resumen, me di cuenta que la frase de mi amigui Michelle de “la derecha tiembla cuando la izquierda se moviliza” no era otra cosa que la descripción de mis rodillas. Esa gordi es toda una doctora.
Y seguimos con los síntomas. He descubierto que ya no veo teleseries, veo las noticias. Que disfruto que la gente se haya ido de Stgo, porque así no hay taco pa llegar a la oficina. Que me baño poco en la piscina porque encuentro el agua muy helada. Que el plátano en la noche da acidez, la sandía se come con cubiertos porque chorrea y que el choclo es más rico cuando está sacado. Encuentro que las niñitas andan cada vez más despechugadas. Que los chiquillos son poco caballeritos, aunque siempre hay algunos dijes. Me enojo cuando los niñitos chicos gritan en Misa. Anoto las cosas para que no se me olviden. Voy al banco. Uso cartera y anteojos de sol. No sé qué canciones están de moda, pero si hay que corear
Adamo, Mocedades o ¡Perales! soy la primera.
Pero si todavía no me creían que soy una vieja con este datito les mato las dudas: juego
Canasta. Por internet, sí, pero Canasta al fin. Y gozo cuando gano. Ni en Las Vegas barajan tantas cartas al día. Estoy de lo más bien posicionada en el ranking.
Como en mi encuesta me sugirieron que hablara de “amor y psicodelia” les cuento que a mi avanzada edad poco hay de romance. Es bien fregado po oye encontrar señores de la edad y que tengan buenas intenciones para con una. Y que además toleren las mañas. Quizás en el
Senior Suites encuentre algún caballero setentón que quiera jugar canasta conmigo.

14.1.06

Las últimas noticias


Parece que no sólo Rodrigo Wilson (leer metro tv) aporta con audaces notas a la fauna televisiva. Los noticieros centrales de la televisión abierta también le llevan contenido de peso (no confundir con contenido de a peso). Aquí, como dirían ellos, “pasamos a ver sólo un barniz de lo que es” las mejores notas del verano 2006.
Hay varias ¿noticias? que merecen mención. La primera es la de los chanchos fluorescentes en Taiwán. De una trascendencia tal que acaparó más de un medio, incluyendo a la prestigiosa BBC. Los pobres porcinos son mutados genéticamente de tal forma que los tejidos que interesan ser estudiados nacen fluorescentes. Los chanchos parecen go go dancer, cosa de apagarles la luz y brillan. Los accesorios se venden por separado.
Si hay que hablar de noticias duras siempre está Marcelo Ríos, esta vez con lady Marengo. Ella, en palabras de Jordi Castell, es una dama fina y amorosa, yo me pregunto qué queda para las otras, pero eso no viene al caso. Lo importante es que en realidad no hay romance. Marcelo lo descartó hoy en varios medios, diciendo que trata a Rocío como trata a todas sus amigas. Curioso el concepto de amistad de Ríos. Quizás está demasiado acostumbrado a escuchar “ventaja para Ríos”.

Podría seguir enumerando indefinidamente temas de alta trascendencia. El bautizo con aguas del Jordán de la Infanta Leonor, el olor a gas en un edificio en Providencia (con la pregunta de rigor: “¿Sintió ud olor a gas?, ¿muy fuerte?), los 32 grados de calor que hacen en Santiago (que ahora da para nota aparte), los siempre exóticos dichos de Chávez (saludos al cachorro del imperio), la boda de Mey Santa María y un completo reportaje sobre cómo enchular la piscina. Pero sería sumamente injusta si no comento el último grito
de la moda, la última chupá del mate: la “Bolivian fashion”.
Esta noticia, con ese nombre, dio la vuelta al mundo. Evo Morales está en todos los medios simplemente por haber cultivado el arte del buen vestir. Desde diarios españoles hasta medios nacionales han comentado su gusto al elegir sus prendas. El chaleco rayado que usó para su encuentro con el rey Juan Carlos y con Rodríguez Zapatero (entre otros), marcará la pauta en el próximo Cachantún Fashion. Y no lo digo yo, lo dicen los medios… No puedo ni dormir esperando ansiosa su colección primavera verano basada en alpaca.

Sólo queda decir: “That’s the way the cookie crumbles”.

12.1.06

Era una gotita...

Venía yo reflexionando a la salida del metro sobre lo desagradable que es el calor en el período estival cuando una púber princesita le comentó a su clon-amiga: “galla estoy entera sudá”. Finita, pensé yo. Pero después me di cuenta que no podía condenarla por tal comentario. La transpiración es democrática, no como la nieve invernal que cae sólo sobre el sector oriente.
Con los 32 grados no hay quien se salve de la manifestación del calor. Es cosa de recordar a Mr Pickering o Mr Correa Sutil leyendo el resultado de cualquier elección. “Del total de votos válidamente emitidos, esto es…” y venga pañuelito blanco a la frente. Cosa más decorosa, exudando glamour (oh sí!).
Pero las fronteras nacionales no son el límite del impopular sudor. Es más, las desagradables gotitas han sabido llegar incluso a la crème de la crème de la farándula, es decir a Jolivud.
Cómo no evocar la imagen de antología de los MTV’s VMA (para los que disfrutan de las bondades del cable ruso: Emtiví vidio miusic aguards). En una de las entregas del popular galardón Cameron Diaz tuvo que mostrar la hilacha, dejando en evidencia que el gen latino es dominante y no recesivo. La lola, espigada, buenamoza y bien vestida no dudó en posar un pañuelo debajo de su brazo para contener el exceso de agua en su cuerpo. ¡De salón!

Sé que la reflexión de hoy no es precisamente lúdico afectiva y mucho menos higiénica. Pero es que por Dios que es molesto el homenaje que el cuerpo le hace a las cataratas de Niágara.
Como úlitmamente he visto tele estoy de lo más enterada del mundo de la publicidad. El otro día vi un “reclam” (tan wena palabra) sobre una lolita que bailaba y sudaba como caballo de bandido. Luego el mensaje versaba “cuando ella suda (reitero suda) es sexy. Cuando tú sudas… apestas”. Tan cierto! Porque una cosa son los incontrolables designios del cuerpo, los mismos que son difíciles de manejar (por no decir imposibles), pero el tema del aroma ya es harina de otro quintal…
Para qué estamos con cosas, no hay como esa cálida brisa que te azota cuando tú disfrutas del metro vespertino. Y qué me dicen de aquel esforzado trabajador que no halló puesto en la micro, se fue parado, se afirmó del fierro del techo, y compartió con los demás tripulantes esa ráfaga de olor (que no precisamente me enamoró).
Creo que ante los efectos del calor humano la mejor solución sería que los candidatos dispusieran a la entrada del metro y a la subida de las micros, desodorantes en spray. Vaya que le harían un favor a la comunidad. Hasta los slogans de las campañas sirven: “Se puede” y “Estoy contigo” en verdad parecen haber nacido para ser publicidad de desodorantes. ¿O no leidi Spid?

5.1.06

¡Oh metro TV!


He de mencionar que me he vuelto una persona iracunda, furibunda, colérica, irascible y poco amable (todo lo que es término excluido). Si hay alguien que tiene la culpa de todo es el metro. Sí, el metro.
La escena es la siguiente: yo corro con la gracia de una gacela por la estación. Un hombre circula a escasa velocidad justo delante mío. Cuando yo menos lo imagino, el buen hombre, sin previo aviso, se detiene. Chanta la moto en buen chileno. Ustedes se preguntarán a qué se detiene el poco visionario varón y su completa humanidad… Fácil: a ver tele. Como si no la viesen nunca, como si no llegasen a eso a sus casas, como si no se despertaran con la tele y no se acostaran viéndola.
En fin. Iba yo meditando sobre el infame efecto que genera en los transeúntes una pantalla de televisión cuando tuve que detenerme extasiada. Estaba haciendo justo lo que yo antes tantas veces había pelado. Pero todo esto tenía una razón de ser… Quién es Fernando Paulsen?, Qué gracia tiene Amaro Gómez Pablos?, Para qué ver a Andrés Cañulef, si podemos apreciar a Rodrigo Wilson?

Sí amiguitos, nuevamente la televisión nacional ha despreciado el verdadero talento y lo ha marginado de sus culturales pantallas. La víctima? El mencionado Wilson, un obrero más de las comunicaciones y probablemente empleado del mes en su canal de televisión: METRO TV.
Si es que ustedes, al igual que esta modesta alma, utilizan con frecuencia los servicios del tranvía urbano, ya habrán podido apreciar los dotes de este varón. El hombre es la versión 2.0 de Carlos Pinto. Aparece siempre con gráciles movimientos en los más exóticos parajes, por ser: la estación Baquedano, la estación Manuel Montt y cómo no en la nueva línea 4.
Pero el mancebo está lejos de ser sólo una cara bonita y un cuerpo escultural. Esto porque además de danzar con sutiles pasitos el joven reportea y entrevista. Por si fuera poco, también realiza agudas encuestas. ¡Qué derroche de talento!, exclamo para mis adentros.
Yo me pregunto cuánto tiempo habrá preparado la encuesta sobre si las mujeres preferíamos a Ricky Martin o a Luis Miguel, me imagino que fue parte de un sesudo trabajo en equipo. Y esa otra perturbadora pesquisa sobre qué regalaría cada chileno en la navidad… mmmm, otro trabajo de antología. Ni hablar de “qué cábala de año nuevo realizará usted?” ¡¡aplausos!!, ¡¡antorcha!! ¡¡pulitzer!!
Rodrigo (la magia de la tv permite que lo sienta ya como un amigo más) acapara el interés del público. Hordas de jetones se apelotonan por mirarlo. Por eso he decido que cuando grande quiero ser como él. Rodrigo Wilson, sos grande, el metro tv.