Si mis lectores tienen buena memoria recordarán el caluroso encuentro que viví hace algunos meses junto al prócer de la patria Sr. Patricio Laguna. Ya es de conocimiento nacional el trato afectuoso que el musculoso galán tuvo para con mi alma. Pero aunque en su momento fue polémico, lo de Pato es una alpargata vieja al lado del fenómeno farandulero del que fui parte la otra noche.
Resulta que mi amiga Pepita (cambiaré su nombre por motivos de alta seguridad), toca con maestría un particular instrumento musical, para disimular supongamos que es el corno inglés. Su talento es tal que recibió una jugosa invitación: una de las cantantes de Rojo necesitaba músicos de fondo, por lo que ella y su corno inglés se deberían inmolar por la causa y aparecer en todo lo que es TVN. Para no olvidar sus orígenes menos estelares, Pepita solicitó la compañía de su hermana mayor (Juanita) y la de esta servidora. Fue así como las tres partimos rumbo al mítico teatro Caupolicán.
La invitación sonaba tentadora, podríamos meternos de coladas al público y veríamos a todo ese selecto Jet Set carmín a cosa de centímetros. La única condición era que Juanita y yo tendríamos que vestirnos de negro y portar un ficticio instrumento para sortear los trámites de la entrada. Obediente, partí de negro y con un estuche de violín al escenario televisivo. Una vez adentro comenzó el espectáculo. La Pepita nos llevó hasta su camarín (sí, Pepita y otros músicos tenían su propio camarín) y fue ahí donde partió el desfile. Echaditos en unos sillones de cuerina, con garbo y clase figuraban Juan Daví Rodríguez y Claudio Puebla. A esos los cachaba porque eran más antiguos.
A las que no conocía era a la serie de lolitas que caminaban distinguidas con unas ceñidas botitas rojas sobre la rodilla. Además del preciado botín, las púberes lucían un trapito amarrado a la cintura, que, tal como confidenció una, les provocarían ciertos problemas a la hora de agacharse. Como la tenida era quizás demasiado sobria, no dudaron en combinar el blanco trapito con un bikini rojo brillante en la parte superior, muy casual. Y para no pasar frío, hábilmente se pusieron encima blancas camisetitas de panty, rotas (las camisetitas) al mejor estilo Gloria Trevi. En fin, unos pimpollos. Ingenuas ellas, preguntaban cómo se veían, mientras se echaban laca en sus contorneadas figuras para sujetar cualquier rollito travieso (y de que los había, los había, nada de que la tele engorda…).
Mientras estas pseudo “paquitas criollas” se pintaban y peinaban (con grandes rulos, por supuesto), las verdaderas estrellas empezaron a llegar. Y ahí, al frente mío, estaba Maura, detrás claro está, de los 5 kilos de pintura morada que lucían sus párpados. Harto más regia se veía su archienemiga Yamna Lobos, claro que algo me hizo pensar que su segundo apellido es Frei, será su sonrisa?. Pablo Vargas es chiquitín, y hasta quitadito de bulla en comparación al resto de la fauna que vi. Mario y Leandro conversaban cocorocos, mientras veían el monitor. Y Fernando Ubiergo, extasiado al máximo por participar como jurado en tan noble certamen, daba tímidos pasitos y una que otra sonrisita malula. Nada que ver con Coloma, que llegó muy enfundado en un largo abrigo negro, a lo Dr. Octopus (Spiderman II).
Hasta que empezó el show. Entonces apareció Rodrigo Díaz. Dicen que también estaba su academia, pero yo no la vi. En realidad, con la Juanita estábamos más preocupadas de que la cámara del backstage por ningún motivo nos enfocara. Y en eso el Rorro baja del escenario. Yo no sé si se usa, pero el joven, en afán de galantería hacia una periodista (gracias a Dios no era yo), se metió las manos al bolsillo. Hasta ahí nada particular, no? La cosa es que sus pantalones rojo pasión le quedaban un tanto sueltitos. Por lo que meterse las manitos en los bolsillos era sinónimo de mostrarle sus negros churrines a la reportera. Repito, sus negros churrines. Enteritos. Nada de dejar ver con cierta “sofisticación” el elástico rojo nomás. NO! Vi la totalidad del “slip” (perdón por usar la palabra, no me resistí) marca Calvin Klein.
En fin, después vinieron las bailarinas, que muy pudorosas se cambiaban de ropa en un gran salón común. Si fuese más avispada habría corrido la delgada cortinita que nos separaba y Lun habría tenido la foto del año. Pero bueno, no atiné. Otra papita que debí haberle vendido a LUN, fue la de la dulce María José Quintanilla. Tierna ella, que arriba del escenario lloraba por su papá enfermo. Pero claro, una vez que se bajó, se puso una mini dorada bastante cortita y la combinó con unos tacos de lo más puntudos. Y como eso no le bastaba, le armó la de zamba canuta al productor (oren por el mártir Jorge) porque alguien le robó su celular. Portazos iban, portazos venían y la Coté marchaba cual si fuera parada militar alegando contra “los winners”.
En resumen, la tele es una farsa. Todo es arreglado, todo es de mentira, los vestidos son trapitos, la gente amorosa es un demonio en los pasillos, la gente linda es gente fea producida, los que cantan doblan y los músicos que tocan… también. O no Pepita?
8 comentarios:
bah, quien sera pepita?? no me queda muy claro aun...jajaj
pero como puede ser posible que la misma dorothy chilena sea capaz de hacer tales cosas?? no eva, no te la creo
ah! no me resisti..hice otro blog, y desde el te posteo!
nos vemos mañana!
IM-PRE-SIO-NAN-TE. Siempre Zanetta en el ojo del huracán. No puedo creer lo de la Coté Quintanilla, me rompiste mi ilusión de un mundo feliz, jaujaujauja.
Besos.
Jajajaja... me rei un buen rato con tu post sobre el "tras-bambalinas" de la gala de Rojo.
Lo que escribiste es lo que siempre he pensado de todas las "estrellas" de la tv. Obvio que son una cara para el público y por atrás, otra nada que ver.
Ojalá tengas más "backstage" con más farándula para que nos cuentes!
un abrazo,
fran
q intrepida aventura!
cumpliste mi sueño realidad chicoca. Ojla yo hubiera podido gozar de tal cercania con estos proceres del canto y del bailñe, que nos entretienen a diario.
Obvio q la gente es fea, y es arreglada, basta ver a la mismisima guatona esa.. (nose como se llama ahora) que por lo demas, aunque se arregle feaza queda =
undurraga
¡Qué amargo tu comentario! ítalo es una alpargata al lado tuyo.
No lograrás quitarme la ilusión de Rojo fama-contrafama, no. ¡Pero si todos son tan amigos en la tele!
Lo escribiste de puro picada, sólo porque siempre has querido participar en la competencia de bailarines y no tienes el angel de Maura, la estampa de Yamna o la clase de María José.
Completamente de acuerdo con Cono Hola. Una cosa es entrar a los pasillos del Caupolicán y otra muy distinta es entrar al círculo de amigos del selecto grupo carmín. Rosarito, hay que decirlo: quedaste picada porque Yamna no te invitó a su perreo.
Gorda:
Tenemos que hablar. ¿Cómo es posible que bajes de Plaza Italia y yo ni me entere? ¿No sabes que es peligroso?
¡Más encima a esa rotería upelienta de Rojo! O sea, ¿no lees los diarios? ¿no sabes que ahí se mueve droga, que atropellan a sus propias madres?
Gorda, me decepcionaste. No sé cuántas veces tendré que repetirte que no me gustan esas juntas bohemias con tus amigas que se creen artistas sólo porque no tienen un hombre que les ponga freno al lado, como yo.
Llegando a Chile conversamos ¡y ni sueñes con el anillo para este cumpleaños!
jajajajajajajajajajajajajaj
La triste y cruel realidad es submarineada para el pueblo.
Por eso es television, porque es show para la galeria, asi es no mas.
Buenos datos rosas y buen backstage.
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