13.12.05

Cabellos de ángel

Corría octubre del año pasado, cuando tomé una decisión radical: partí al Salón de Belleza (no logro entender por qué se llama así) a cortarme las puntas de mi siempre dócil cabello.
El auto apodado estilista hizo sus experimentos con mi melena y de pronto anunció que su creación, o sea yo, estaba lista. Cuál sería mi sorpresa al verme en el espejo cual integrante de Illapu (Q.E.P.D), sin mi respectivo charango.
Llegué a mi casa y fui, por supuesto, el escándalo más bullado del momento (mi casa debería tener people meter).
Si ya antes me sentía Josie Geller, ese día despejé cualquier duda.

Ante tan desolador panorama, y después de horas tratando de acomodar “la obra” del estilista, decidí que había que dentrar a picar. Así es que al día siguiente partí nuevamente al “salón”, claramente a otro “salón”, y confié mi ex larga greña en las manos de Estelia (con ese nombre debí suponer que algo malo estaba por pasar).
En fin, así se dio inicio a mi vida con pelo corto, la cual no ha estado en ningún caso exenta de comentarios. Desde el “estás lista para Pampa Ilusión”, de uno de mis hermanos, hasta el “oh! Cacha, hay un compañero nuevo” de Emilio.

Si sé, di de qué hablar. Pero ya es casi paranormal que un año después siga generando comentarios, o más bien curiosidades. El otro día estaba en la Universidad cuando una amiga, con cara de consulta me preguntó: “Te puedo tocar el pelo?” PLOP y acto seguido se acercó a mi cabello aplastándolo suavemente como si fuera un algodón de azúcar. Mi intrépida compañera siguió con la siguiente frase: “¿Usai laca?”. PLOP 2.0. Si con el primer comentario me sentí Jenny Krawitz, con el segundo pasé rápidamente al estado Doña Florinda. Sin contar, además que habían violado mi, tantas veces publicado, espacio personal (merece blog aparte).

En fin, para continuar con la vida de mi cabello (sí, tiene vida aparte), hoy conmemoré el martes 13. Desde tempranito me sentí la versión capilarmente mas voluminosa de Marge Simpson. Y por si fuera poco la humedad ambiental, más propia de Guayaquil que de Santiago, no se demoró en pasarle la cuenta a mi chasquilla. ¡Alucinante! El maldito verano me tiene como un popple con unos coquetos rulitos en la frente y no hay forma de hacerme pelota. Estoy cual Pibe Valderrama sin su Hidra Aloe a la mano. O él usará laca?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Rosarito! Todas hemos tenido minutos en que hemos odiado al peluquero. La verdad es que creo que para todas las mujeres, pasar por la peluquería ha sido traumático en algún momento de la vida.
Personalmente, no he tenido ningún "cambio de look" tan radical como el tuyo, pero en todo caso, tb he derramado algúnos lagrimones al ver caer mi "larga cabellera" al suelo.
En fin... en ningún caso encuentro que te veas mal con tu "look" de pelo corto. Muy estilosa! En serio!
Bueno... espero seguir leyendo la "columna diaria" de rosarito en "internek".
besos, fran.

jpgarnham dijo...

Felicitaciones, doña Florinda, por sus aventuras en el blog. Siga escribiendo!!!

Anónimo dijo...

NOTABLE!!
NOTABLE!!
nada mas que decir


...cual habrá sido el hermano del comentario de pampa ilusión??

Anónimo dijo...

todo respecto a tu pelo y los dotes de buena suerte que da al tocarlo (cual troll) lo he dicho en variadas oportunidades, compañerito nuevo.
Ahora, debo agregar que tu fuerza, o encanto "sepsual", com Sansón, radicaba en tu cabellera. No es casualidad que esos días (no meses, días) de pasión se hayan esfumado tras la afrenta cometida por ese peluquero. Dicen que lo barato cuesta caro, por ende querida Zanetta, no vaya más a un instituto de peluquería a cortarse el pelo...

Emilio
www.on-trip.blogspot.com

Anónimo dijo...

Oda al pelo
tu pelo te queda muy bien...
y el pelo largo también
porque tu sabes que no necesitas
como el resto de la gente
ese largo pelo de corista
que te tapa hasta la frente