Parafraseando a la excelsa Hannah Arendt, es el ocio el que permite la reflexión. Justamente fue en un día de ocio, cuando con mi amiguita Chani empezamos a reflexionar sobre el popular dicho que plantea la siguiente afirmación: “la esperanza es lo último que se pierde”. Caracterizadas por nuestro profesionalismo y labia, Daniela (Chani es muy poco académico) y yo, pusimos en jaque semejante juicio, llegando a conclusiones impensadas.A modo de resumen: la esperanza, en definitiva, NO es y nunca será lo último que se pierde. Veamos el esquema estructural que con la mentada investigadora planteamos.
La problemática originada por la afirmación, alude a lo último que se pierde. Pero para poder llegar al último término, primero hay que inspeccionar la periferia de la teoría. Es así como llegamos a acotar que lo que primero se pierde SIEMPRE es la DIGNIDAD. Los hombres lo habrán notado en las noches de alcohol. Las mujeres, cuando sus frágiles y endebles cuerpecitos (claramente no el mío) han rodado con poca gracia por las escaleras. Cualquier dama que haya perdido el equilibrio en una escalera pública, sabrá y servirá de testigo fehaciente de que la dignidad es lo primero que se pierde. Y pucha que cuesta recuperarla (mal que mal, no será corto el periodo en que sus amigos le recuerden semejante papelón, una vida si cayó con las patitas separadas).
Una vez aclarada la primera disyuntiva, podemos expresar que es el turno de la esperanza. Esta expresión suponemos no merece análisis, en tanto en cuanto, es manejada por hordas de generaciones (no confundir con gordas degeneraciones).
Pero lo novedoso de la teoría viene recién aquí. Qué se pierde después de la esperanza?
Dada la fascinación por los alimentos (no necesariamente sanos y balanceados) con Daniela hemos querido sugerir que el APETITO se pierde después que la esperanza. Reafirmamos el caso con el siguiente ejemplo. Julito cuenta con la ESPERANZA de que no reprobará su ramo. Recibe la llamada de Susanita quien le confirma que su calificación es igual y no superior a 3,94. Julito se desanima, perdió la ESPERANZA. Pero Susanita lo invita a comer para pasar las penas. De nuestro marco conceptual se desprende que Julito siempre aceptará dicha invitación. ¿Por qué? Porque el apetito se pierde después que la esperanza.El ejemplo anterior nos sirve para ilustrar la siguiente categoría. Porque después del APETITO,
hay un nivel más. En otro términos hay un elemento que perdura más que la DIGNIDAD, más que la ESPERANZA, y ciertamente más que el APETITO. Este elemento es la IGNORANCIA. En un primer momento pensamos que este ítem era lo último que se pierde. Pero la afirmación fue apresurada. Sí, llegamos al consenso de que es muy difícil perder la IGNORANCIA. Es más, hay gente que con gracia la mantiene por toda su vida (un salud por esas almas perseverantes!). Pero volviendo al caso de Julito: él perdió la Dignidad (al ir a llorarle al profesor que le subiera la nota); perdió la Esperanza (se echó el ramo); perdió el apetito (comió todo lo que Susanita pudo costear) pero aún así sigue siendo ignorante (todavía no maneja las materias de su ramo).Ahora, Julito es ignorante. En una conversación, sus padres parlotean sobre el drama en
Chechenia (ver Bridget Jones) y Julito no tiene comentario alguno que realizar. ¡Claro! Julito es ignorante. Pero él aún tiene una salida!! Y ésta es tomárselo con humor. Por ende el escalafón pasa a ser engrosado por la indefectible herramienta que tanto pregonaba Patch Adams: la risa. Mal que mal el esquema se aplica a la perfección en su caso. Su enfermos podían ser poco DIGNOS (las batitas de los hospitales suelen serlo); podían haber perdido la ESPERANZA de salir bien parados de la clínica; las jaleas y las sopitas los habían hecho perder el APETITO y probablemente todos IGNORABAN su cuadro médico (tuve un flashback: “rosario, te vamos a realizar una artroscopia”. “Comprendo doctor”). Pero cuando los pacienteS de Patch creían que todo estaba perdido, llegaba el payasito a reírse con ellos. Conmovedora escena: El humor es lo antepenúltimo que se pierde.Para aquellos optimistas que creían que el humor puede salvar el mundo, nuestro siguiente escalafón puede tirar su teoría por la borda. Mal que mal, hay un factor que supera al humor y que prácticamente lo supera todo: LA LATA.
Hace años con Daniela planteamos “la teoría de la lata”. En ella esbozábamos que la lata lo supera todo. Por ejemplo. Julito tiene hambre y debe ir a la cocina para obtener su emparedado de pepinillos. Si a Julito le da lata ir a la cocina, lo más probable es que no se desplace en lo absoluto en pos de su sándwich. Otro caso, si Susanita tiene que estudiar para vencer así su ignorancia y le viene la lata, lo más probable es que Susanita persista en su ignorancia y se quede dormida. ¡No la blasfemen! Simplemente le dio lata.
Veamos el esquema C. Cómo la lata supera el humor. Julito se sabe un buen chiste, aunque en realidad es bastante largo. Julito se dispone a compartir el chiste con Susanita, pero se da cuenta que es muy largo y le da lata contarlo. Lo más probable es que Julito se abstenga de decir “Susanita, te cuento un chiste?” simplemente por lata (cuantas veces ustedes lectores no se han visto en aquella disyuntiva?).
Pero bueno, hay algo que todavía es más difícil de perder y que constituye el último eslabón en nuestra cadena de “lo último”. Y ello es “El rollito de pan”.
Grafiquémoslo primero a modo de caricatura. En capítulos anteriores Julito, un niño rollizo,
perdió la dignidad, la esperanza, el apetito, la ignorancia, y el humor. Todavía tenía lata, pero decidió salir adelante y hacer ejercicio. Su figura era poco agraciada, adiposa y robusta. Un rollito panero lo hacía poco atractivo a los ojos de Susanita. Julito venció la lata medular que le producía hacer abdominales. El hombre se esforzó, perseveró, transpiró, sufrió y casi desfalleció. Cuando Julito, luego de tan magnificente esfuerzo llegó al baño de su casa, se levantó la polera y vio… que aquel bastardo rollito panero seguía ahí. Fue entonces cuando Julito se dio cuenta que “el rollito de pan es lo último que se pierde”.PD: A José Andrés, asiduo lector, quien ciertamente aún no ha perdido su rollito panero.
14 comentarios:
No estoy de acuerdo con que la dignidad es lo primero que se pierde. Yo creo que es lo último, incluso cayéndose de una escalera (sí, me ha ocurrido y más de una vez) una puede caerse "con estilo"... la dignidad es un estado anímico, recuérdalo... no se pierde tan fácil.
Sita Rosario, en dos palabras su teoria la puedo calificar como: IM-PRESIONANTE.
Esta demasiado bien escrita, genial.
chula mayor,
realmente notable este posteo.
sin embargo, no se puede aplicar a mi vida de palomo (o de plaga) puesto que yo ya he perdido la esperanza y la ignorancia, pero Dios quiera que no la dicnidad. el rollito del pan no tiene nada que ver con el tema, por lo que me abstendrè de nombrarlo.
pobre julito, todo le sale mal...
Notable teoría. Claro que en mi caso, creo que el apetito es siempre lo último en perderse, porque por más lata que me dé levantarme para preparar el alimento, finalmente lo hago. Aunque debo decir que la lata me supera en exceso a veces. Y ni hablar del rollito de pan...
Tosca:
Después de analizarte, me di cuenta que tú pasaste todas esas etapas. Repasemos:
-La dignidad la perdiste cuando rodaste por las escaleras de la casa y te conocimos hasta el alma.
-El apetito lo perdiste con las ensaladas "almuerzo-té-comida".
-Por la ignorancia, hay que pregúntarle a Gonzalo.
-Y no es por nada pero tus rollitos paneros no te ayudan con lo de la lata.
Conclusión: tosca, perdiste la esperanza
ciertamente tu teoría goza de gran solidez y elocuencia, debo agregar que por mucho que una no haya vivido episodios en las escaleras, o similares, es impresionante lo rápido que se pierde la dignidad cuando se tiene una guagua, ok puede no ser lo primero que se pierda pero sin duda está lejos de ser lo último.
Al leer tu pd y dando por entendido que el personaje en cuestión es Jose comprendo tu post inspirado por aquel rollito… mmm… con este comentario creo que acabo de perder un familiar!
Pd: gracias Pale por tu aporte de “datos” respecto de la autora, falta que Curaro explique lo de la ignorancia… acabo de perder otro miembro de mi familia!
Con el fin de dar una revisión más profunda al tema en cuestión, con la citada doctora Zanetta hemos sacado a la venta un completísimo libro. Se titula "Reivindicación de la gordura en la sociedad del siglo XXI: sin el rollito de pan no nos queda nada." En el último apartado del libro, bajo el título CONCLUSIÓN podrán enterarse de una revelación que les dejará impávidos.
Como el rollito de pan es lo último que se pierde, nuestro libro descubre que la gente flaca, al haber perdido el rollito también ha perdido la dignidida, le humor y un largo etc. Por tanto, la raza dominante de la nueva era seremos nosotros: Los rollizos.
oh eva, con hermanos tan tiernos como el anonimo aquel, se pierde todo menos las ganas de cometer un homicidio premeditado...
Una amiga siempre dice que jamás perderá la dignidad, porque antes de salir, la deja bien guardadita en un cajón...Buen post
Saludos
Creo que podemos teorizar mucho sobre este tema, quizás la ignorancia sea el mayor don de todos, somo ignorantes felices hasta que descubrimos el inmenso universo de lo que desconocemos. Incluso podemos hacer una alusión a tu post sobre la cantidad de conocimientos inútiles que se aprenden en el colegio y reforzar mi teoria de que de habernos quedado ignorantes, nos hubiéramos ahorrado muchos momento difíciles de la etapa escolar.
Un grado mayor de ignorancia hasta nos permitiría desconocer la existencia del tan nombrado y maléfico "rollito de pan", que no se va aunque uno haga esfuerzos por abandonarlo.
Se puede perder la esperanza, la lata, el apetito, y hasta la cirugía puede quitarte el rollito de pan, pero cuándo perdemos la total ignorancia, sólo cuando aprendemos una cosa nueva o cuando descubrimos la infinidad de cosas que no sabemos?? Entonces la ignorancia es el camino a la felicidad???
En fin, podemos asi divagar y explayarnos mucho rato con esto y, probablemente no llegar a acuerdos, pero lo que es una verdad irrefutable y brutalmente conocida es que tu dignidad la abandonaste hace muchos años, para mi fue el día en que te vestiste (porque no te disfrazaste)como Celia Cruz para el cumpleaños de tu hermano, un look que llevabas con mucha naturalidad!
Comandante Soma: Vea el mensaje respectivo a su pot en mi blog. Así haré mis descargos más masivos.
aguante el rollito del pan!
por lo demás, siempre hay que tener algo de dónde afirmarse, como diría mi ilustre abuelito.
se han fijado que eso del "siempre digna" por lo general lo usan las que menos la tienen?
siempre tan sagaz compañera. saludos a usted, chica imprecisa.
EVA? cuando fue que te vestiste de celia cruz!?? por que nadie me aviso!?? quiero fotos!!!!
jojojo..buenísimo..concuerdo...el rollito es lo úuuultimo que se pierde!..
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