Cuando estaba en el colegio, mis recreos los gastaba bailando a lo “chica mayonesa” del extra jóvenes, arriba de la tarima de la sala. Mis compañeras de curso pueden dar fe de semejante asesinato de imagen. Años más tarde, analizando el por qué yo hacía el ridículo de forma gratuita (además del afán por quemar calorías), descubrí que no había en mi una motivación lógica para danzar así, sin media dosis de pudor. Lo que pasaba es que la música me poseía. Tanto, que los compases de la mayonesa me llevaron a hacer el show en un sinnúmero de eventos, incluso en cumpleaños de gente desconocida. Y después dicen que todo tiempo pasado fue mejor…Pero en fin, centrémonos en la música. Sin duda que la Mayonesa constituye una de las tantas melodías sinfónicas que han deleitado nuestros selectos oídos a lo largo de la historia. Es de esas canciones profundas, que calan en lo más hondo de nuestra alma y nos llevan a cuestionarnos las preguntas más fundamentales de la existencia humana. “Y haciendo palma y arriba y arriba ese coro que arranca y canta y dice, bate que bate…el chocolate…”. Una frase de semejante composición gramatical, de tan perfecta sintaxis, debió ser incluso traducida al portugués para que los verdeamarelhos pudieran deleitarse con esas rimas sonoras. “Bachi que bachi…” rimaba su versión.
Pero así como antaño fue la mayonesa, innumerables temones de agudas letras han plagado las radioemisoras. He aquí un repaso por los grandes hits reflexivos de los últimos tiempos.
El primero de los que debo tener memoria es la Lambada, esa canción pegote que uno danzaba como si estuviese en la más urgente necesidad de visitar las casitas. Esa que hacía que la morenaza del video se contorneara con una facilidad envidiable y que debe haber dejado en ridículo a cuanto imitador pululaba por las pistas de baile. Si alguien cantó con frenesí la letra completa del “chorando si foi” en perfecto lusitano, que me lo haga saber. Larga vida a la Lambada. Post aparte merecen las albas tenidas de todos los tripulantes de la embarcación del “clip”.
El segundo megahit de profundas reminiscencias es la bucólica Sopa de Caracol. El que crea que en la actualidad el mundo va en picada, está totalmente equivocado. La humanidad tocó fondo alrededor de los 90 cuando además de contonearse con La Lambada vociferaban vocablos como el sabrosísimo “Watanegui consup, Wuli wani wanaga”. Jupe, jupe. Ahora, las dos canciones juntas en un matrimonio deben haber hecho dinamita. Si se le agregan los jopos capilares y las pompas textiles, se produce una zambacanuta sin par. Si algún día me caso, prometo que después del galeón español, pongo juntas la sopa de caracol y la lambada. Creo que acabo de espantar a cualquier posible candidato.
El tercer temón de profundas letras es la Macarena. Pobre las cabras que en aquella época llevaban por nombre el pegote estribillo del tema. Debe haber sido como llamarse César en el mejor momento de 31 minutos. Pero bue, como ya acoté que Pattyjelen danzaba la Macarena a cambio de cerveza, sólo puedo agregar que a la hora de hacer el saltito, ella siempre caía para el otro lado. En cuanto a la letra, es de culto el “Macarena tiene un novio que se llama, que se llama de apellido Victorino, y en la jura que bandera del muchacho se la vio con dos amigos”. Me evoca a mi propia jura de bandera… bueno, a los respetos que le presenté a la bandera ecuatoriana, el día en que mis compañeras sí juraron. Costumbres del norte.
Como con esto de la música uno pierde las dimensiones del tiempo no sé a qué época corresponden con precisión. Pero de que lo suyo es una volada metafisica espiritual no cabe duda. No pudo estar hablando de otros que de los afeminados “Locomía” con su insondable “locobox” ¡Rumba zamba mambo! Métale traje brilloso y morado, métale voz cafichona (voz de barry white para los más seniles), doble la manito y tienen a todo un locomía. El abanico se vende por separado.
Ahora, ya de lleno en nuestra época, hay que hacer mención a los próceres de la era: Daniel Luna y su besito Cachichurris, las Ketchup y su Aserejé, Christell y su Mueve el ombligo, Cuentos de la Cripta y su Gato Volador y, cómo no, Axé Bahía y TODAS SUS CANCIONES.Cualquier otro hit que los haya hecho cavilar siempre es bienvenido. El Sau Sau no cuenta porque es burlarse del pascuense que todos llevamos dentro. O no Chico Zaldivar?
9 comentarios:
Ahhhhh no...
Te las acepto todas menos el besito cachichurris!! Temazo!! Como para volver a creer en la inocencia masculina... La mayonesa también dentra en cuestionarse, porque creo que fue el estilo de música (con los nietos del futuro, chocolate y grupos como esos) que nos empezaron a liberar del axé. Sólo te falta criticar el reggaeton! Dios mío!
Con lo que concuerdo plenamente es con la crítica a la Lambada, más que nada por los recuerdos que me trae: mi papá, que encontraba de lo más lúdico parar el auto en plena calle a las 2 am un Año Nuevo (mmm...¿algo así como 1990 y 1991?), obligarme a salir con mis infantiles seis (y siete) años y tomarme en sus entusiastas brazos para bailar el repudiado ritmo. Uff... gracias al cielo no conocía las otras canciones que criticabas, porque hubiera sido capaz de hacer de ello una tradición.
Aguante la zambacanuta!
Oiga, pero te le quedaron afuera muchos "neoclásicos", temones bailables de la talla del Baile de la Botella a cargo del incombustible Joe Luciano, o el perturbador "Cachete, pechito y ombligo" en la vibrante voz de Pancho y la Sonora Colorada.
Y no me explayaré en la variedad de reacciones que se gatillan en este cuerpo danzarín con los sones de Rafa Villalba y su Chiquetere-te-te-te-tetere...
Ay, en fin. Todo es baile, como diría Aristóteles (Onassis).
¿ Como olvidar el baile del perrito y la peor de todas EL VENADO? Q le llevaba imitación del animal y todo!!
Concuerdo en todo, pero ahí falta nombrar a un clásico: Hay un límite, con Aleste. No puede quedar fuera...
Y el tractor amarillo????
"Ella era un travesti, era un travesti..."
De qué estamos hablando???
sonidos que debieran pasar a la historia:
primero que nada, la coherencia de las palabras de ''trampa de cristal'', luego, los gemidos de catherine orellana en ''aaaaayayayayayai'' y la finura en persona de ''chi bah'' de alvaro enriquez
y claro, como no considerar cada uno de los temas de florcita motuda.
''oye mariana, mariana, mariana me vuelves loco, JIJIJI''
Y "noo, pasa na, filo, filo, filo contigo!!"...Mejor aún si la canción va con el video (con un Miguelo disfrazado de rambo y bailando en una disco con pasos que mis primas mayores hacían - y que debo confesar, yo trataba de imitar...). Ah! también esa notable canción que enviaba glorioso mensaje a los jóvenes de principios de los noventa..."A wela wala wala wala wela e"...
Me encanta tu blog Rosario. Se me cuida...
“Watanegui consup, Wuli wani wanaga”.
xDDDD
no se como llegue aca, pero me encanto.. en ecuador, chile y toda latinoamerica..--
eso es fiebre internacional por lo bailable..-
todavia se oye la lambada los domingos por las mañanas, claro que si, como no.. xD!!!
me encanto el blog.-
Salud0o0os[!]
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