12.1.06

Era una gotita...

Venía yo reflexionando a la salida del metro sobre lo desagradable que es el calor en el período estival cuando una púber princesita le comentó a su clon-amiga: “galla estoy entera sudá”. Finita, pensé yo. Pero después me di cuenta que no podía condenarla por tal comentario. La transpiración es democrática, no como la nieve invernal que cae sólo sobre el sector oriente.
Con los 32 grados no hay quien se salve de la manifestación del calor. Es cosa de recordar a Mr Pickering o Mr Correa Sutil leyendo el resultado de cualquier elección. “Del total de votos válidamente emitidos, esto es…” y venga pañuelito blanco a la frente. Cosa más decorosa, exudando glamour (oh sí!).
Pero las fronteras nacionales no son el límite del impopular sudor. Es más, las desagradables gotitas han sabido llegar incluso a la crème de la crème de la farándula, es decir a Jolivud.
Cómo no evocar la imagen de antología de los MTV’s VMA (para los que disfrutan de las bondades del cable ruso: Emtiví vidio miusic aguards). En una de las entregas del popular galardón Cameron Diaz tuvo que mostrar la hilacha, dejando en evidencia que el gen latino es dominante y no recesivo. La lola, espigada, buenamoza y bien vestida no dudó en posar un pañuelo debajo de su brazo para contener el exceso de agua en su cuerpo. ¡De salón!

Sé que la reflexión de hoy no es precisamente lúdico afectiva y mucho menos higiénica. Pero es que por Dios que es molesto el homenaje que el cuerpo le hace a las cataratas de Niágara.
Como úlitmamente he visto tele estoy de lo más enterada del mundo de la publicidad. El otro día vi un “reclam” (tan wena palabra) sobre una lolita que bailaba y sudaba como caballo de bandido. Luego el mensaje versaba “cuando ella suda (reitero suda) es sexy. Cuando tú sudas… apestas”. Tan cierto! Porque una cosa son los incontrolables designios del cuerpo, los mismos que son difíciles de manejar (por no decir imposibles), pero el tema del aroma ya es harina de otro quintal…
Para qué estamos con cosas, no hay como esa cálida brisa que te azota cuando tú disfrutas del metro vespertino. Y qué me dicen de aquel esforzado trabajador que no halló puesto en la micro, se fue parado, se afirmó del fierro del techo, y compartió con los demás tripulantes esa ráfaga de olor (que no precisamente me enamoró).
Creo que ante los efectos del calor humano la mejor solución sería que los candidatos dispusieran a la entrada del metro y a la subida de las micros, desodorantes en spray. Vaya que le harían un favor a la comunidad. Hasta los slogans de las campañas sirven: “Se puede” y “Estoy contigo” en verdad parecen haber nacido para ser publicidad de desodorantes. ¿O no leidi Spid?

2 comentarios:

Constanza Hola dijo...

Que tema tan atingente a la actualidad nacional. Si hasta paso de baile tiene (lavándose el ala)... Estos son los temas que debieran marcar la pauta.
Me reí a gritos...

Alexis de Ponson dijo...

Recorde con tu post un reportaje que leì en una revista Fibra que se llamaba "La ruta de camboya". No se refería al nuevo programa de viajes exóticos de la Tamara Acosta, sino a como los lolos abc1 salen de cacería a las discotheques de Maipú, San Beca y sus símiles. La cosa es que las lolas que frecuentaban dichas discos no tenían tanto estilo como Cameron y además andaban con la bazooka adentro de la cartera, listas para la lucha cuerpo a cuerpo. La cosa es que las lolas abarrotaban los baños de las discothens para -entre otras cosas- mojarse el pelo. Según ellas así simulaban el sudor y se veían erótico-exóticas y que eso exitaba a los hombres, por lo tanto sus misiones guerrilleras tenían mayor éxito.

Ahora.. qué tiene que ver eso con tu post... no lo sé, la relación es sólo fruto de una mente demasiado hipertextual... musho memex, musho arpanet, musho oulipo...

Saludos